Una Navidad fuera de casa

Navidad es un tiempo de unión familiar donde se dejan de un lado los rencores y se abre paso al perdón y el amor. Sin embargo, cada país tiene su manera de celebrar esta grata fecha, incorporándole sus costumbres y tradiciones. Nicaragüenses que por motivos de estudio, trabajo, etc., no podrán pasar esta fecha en […]

Navidad es un tiempo de unión familiar donde se dejan de un lado los rencores y se abre paso al perdón y el amor. Sin embargo, cada país tiene su manera de celebrar esta grata fecha, incorporándole sus costumbres y tradiciones. Nicaragüenses que por motivos de estudio, trabajo, etc., no podrán pasar esta fecha en el terruño patrio han querido compartir lo que será estar al son de otras culturas, comidas y festejos. A continuación sus historias:

COMPRAS Y REGALOS

San Bruno, California.- Son las seis de la mañana y todos los miembros de la familia están listos para ir de compras y aprovechar las ofertas que proporciona “The big sale” (la gran venta). Estas son reacciones muy comunes de la sociedad norteamericana y de todas las personas que visitan el país en período de Navidad a las ofertas navideñas y a las propagandas comerciales que se vean, oyen y hasta en algunos casos como es el de las panaderías se huelen durante el mes de diciembre.

California es un estado muy especial en Estados Unidos. No sólo por la gran cantidad de inmigrantes latinos que vivimos aquí, sino también por el poder económico que representa el Estado para el resto del país. Y este poder económico que poseemos es lo que nos da la libertad de disponer de más dinero para comprar cosas que consideramos importante en el momento, pero que después de Navidad van a parar a una caja o a un closet viejo.

Durante el mes de diciembre las calles de la ciudad están más iluminadas que de costumbre. No sólo por las luces públicas sino también por los árboles de Navidad, los nacimientos, juegos mecánicos que en esta fecha proliferan en un gran número por toda la ciudad y por las casas que se decoran de una forma tan navideña que hay momentos que no se sabe si estar adentro de la casa o afuera de ella para apreciar la maravilla de la decoración.

En muchos sectores, como en South San Francisco, hay calles donde las casas compiten por la mejor decoración de la cuadra. El nivel de derroche de energía eléctrica y dinero en decoración es tan obvio que todos los transeúntes se preguntan de cuánto saldrá el recibo de luz en el mes de enero, pero aun así el clima de Navidad no hace que la gente se preocupe de eso. Siempre es: “¡Hay que celebrar La Navidad!”.

Sin embargo, una de las cosas que más diferencia en la celebración de la Navidad con nuestros países latinos es la celebración en sí. Para los norteamericanos la Navidad se celebra el día 25 de diciembre. Ellos tienen una cena de familia el día 24, la cual es normalmente temprano. Después de eso se quedan por una rato despiertos y luego la familia se despide o se van a dormir. No existe la cena de la medianoche o las canciones navideñas. Los niños no esperan despiertos y con ansiedad las 12:00 de la medianoche para poder proceder a abrir los regalos.

No existe la pólvora de la medianoche, ni las balas trazadoras que aunque son prohibidas en Nicaragua siempre se utilizan. No existe nada de eso. La Navidad se celebra “un día después” de la nuestra. Lo cual hace que mucha gente añore la Navidad de su barrio y que se comente que las navidades en los Estados Unidos son aburridas y nada parecidas a las que nosotros celebramos.

Aquí, el día 25 de diciembre es el gran día. La gente la pasa en la casa, abren los regalos y tienen un almuerzo que normalmente es: pavo, jamón, pan, ensalada y en algunos lugares arroz. No existen los viajes al mar, a la finca o al río ni los nacatamales para el 25. Aquí se celebra mirando TV y tal vez paseando un rato por el centro de la ciudad o comprando otra vez, debido a que “The big sale is back again” (La gran venta está de vuelta).

Reportajes:
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