A: Esmeralda Mendoza
¡Oh! que admiración siento al verte
quisiera internarme en tus ojos
para contemplar toda la vida
esa belleza y dulzura que de ellos emana.
Tus ojos son los causantes
de tanta sabiduría que mostráis.
Ellos son los que te han inducido
a que toméis pasión.
Y nos enseñéis con todo el corazón
tan grande conocimiento.
No han escogido mal,
a pesar de todo te hemos sabido escuchar.
Hoy me acerco ante ti,
para saludaros Esmeralda amada.
Si algún día manché tan bella pieza
os pido perdón. Te debo muchísimo,
te debo mi formación. Hoy te agradezco
aunque no pueda pagarte algún día.
Carlos Caballero