- Veintiún muertos hasta anoche dejan choques entre manifestantes y la policía en Argentina. Saqueos incontrolables y comercio paralizado
- Arde el centro de Buenos Aires. 200 heridos y 2,000 detenidos en todo el país, según autoridades
Vicente Leonardo Panetta (AP)
BUENOS AIRES.- El descontrol social y los saqueos, que obligaron a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa, aumentaban en forma incesante el jueves en Argentina, atormentada por una descomunal crisis económica y en medio de incendios y disturbios que ya dejaron por lo menos 21 muertos, cinco de ellos cerca de la Casa de Gobierno.
Pese a la dimisión del mandatario, el caos no se mitigó en el país y muy por el contrario, aumentó en el centro de la ciudad con saqueos a comercios y bancos. También se registraron diversos focos de incendios, el más visible de ellos en la sede del Banco Provincia, rodeado por manifestantes.
Varios automóviles particulares ardían al anochecer en la ciudad, mientras se producían saqueos de comercios en la popular avenida Corrientes y calles aledañas, entre ellos un local de la cadena estadounidense de comidas McDonald’s.
Los incidentes se extendían también por la Avenida 9 de Julio, donde cientos de automóviles y autobuses quedaron bloqueados por manifestantes y policías trenzados en una batalla.
Las sedes de los bancos Francés y Citibank, al igual que una óptica, fueron saqueadas cerca del centro de Buenos Aires.
Enardecidos ciudadanos desafiaron el estado de sitio y desataron incidentes en diversos puntos del país, incluyendo los alrededores del palacio gubernamental y en el Congreso, con un total de más de 21 muertos, 200 heridos y unos 2,000 detenidos, según cifras oficiales.
Entre los muertos, figuran cinco por heridas de bala durante refriegas que empezaron por la mañana y seguían al atardecer en las cercanías de la Casa de Gobierno, dijo Marcelo Muro, director del Same (un servicio de ambulancias del gobierno de la ciudad).
Muro dijo que “uno murió en el hospital Argerich de un balazo en el tórax y el otro murió en plena calle también de un balazo”.
No dio después otros detalles.
La televisión mostró en directo los cuerpos inertes de dos de esas personas, que al parecer eran jóvenes.
BATALLA ANTE SEDE DEL GOBIERNO
Debido a las revueltas, dejaron de funcionar todos los trenes subterráneos y los de superficie empezaron a hacer lo propio al atardecer. Una de las empresas que administra los trenes subterráneos, Metrovías, dijo que adoptó esa decisión “a fin de preservar la integridad de los pasajeros”.
La Plaza de Mayo fue escenario de duros choques entre quienes pedían a gritos la renuncia de De la Rúa y la policía, que los reprimía con la caballería, balas de goma y gases lacrimógenos.
Centenares de manifestantes se resistieron a ser dispersados y enfrentaron a la policía arrojando piedras y palos, quedando en esa reyerta unos 100 detenidos y 40 heridos, además de los cinco muertos.
Diversos disturbios se registraron también en Córdoba, Mar del Plata, Comodoro Rivadavia, Mendoza y Neuquén, entre otros lugares.
Entretanto, los saqueos a supermercados y comercios se multiplicaban por todo el país y en Corrientes, a 1,080 kilómetros al nordeste, la policía informó que se extendieron a casas de familias, con enfrentamientos armados entre propietarios e intrusos. En este caso, no se informó de víctimas.
En la ruta Panamericana, en Campana, a 76 kilómetros al norte de Buenos Aires, presuntos indigentes obligaban a parar a camiones cargados con mercadería y los saqueaban, dijo el canal de cable TN.
Según TN, otro tanto ocurría con automóviles particulares a cuyos conductores “les sacaban sus pertenencias”.
LIBERTADES LIMITADAS
Debido a los desmanes y con la esperanza de amedrentar a los saqueadores, el presidente De la Rúa declaró el estado de sitio por 30 días el miércoles por la noche.
El estado de sitio suspende las garantías constitucionales, habilita a las fuerzas de seguridad a disolver cualquier manifestación pública y permite detener a ciudadanos y dejarlos a disposición del Poder Ejecutivo sin intervención de la justicia.
Miles de ciudadanos se lanzaron en forma pacífica y espontánea a las calles para repudiar a De la Rúa y reclamarle cambios en la política socioeconómica.
Al despuntar la madrugada del jueves, más de 10,000 personas se congregaron frente al Congreso o en la Casa de Gobierno y otras miles salieron de sus casas —aún en los más selectos de Buenos Aires como Palermo o Recoleta— para protestar contra el gobierno y el estado de sitio, golpeando cacerolas.
COMERCIO Y FUTBOL PARALIZADOS
Ante el temor por los saqueos, millares de comercios cerraron en todo el país y eso se hacía visible en la capital. La Asociación Argentina del Fútbol suspendió todos los partidos del fin de semana, incluyendo los del campeonato de primera división.
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