Un habitante de un suburbio bonaerense rompe los vidrios de una tienda. Al menos 20 heridos de bala en La Plata, decenas de lesionados y un muerto sería el balance preliminar de la violencia de ayer.

Argentina en estado de sitio

Miles de pobres, desempleados, hambrientos e inescrupulosos saquean tiendas y supermercados Policía reprime con gases lacrimógenos y balas de goma. Gobierno impone emergencia Agencias BUENOS AIRES.- El presidente Fernando de la Rúa firmó el miércoles un decreto que instaura el estado de sitio en todo el país, en un intento por neutralizar los saqueos a […]

  • Miles de pobres, desempleados, hambrientos e inescrupulosos saquean tiendas y supermercados
  • Policía reprime con gases lacrimógenos y balas de goma. Gobierno impone emergencia

Agencias

BUENOS AIRES.- El presidente Fernando de la Rúa firmó el miércoles un decreto que instaura el estado de sitio en todo el país, en un intento por neutralizar los saqueos a cientos de supermercados, al hacer crisis la prolongada recesión económica que disparó la pobreza a niveles sin antecedentes.

Una fuente oficial, que le pidió a la AP no ser identificada, dijo que De la Rúa firmó el decreto. El mandatario tenía planeado anoche dirigir un mensaje a la población para explicar las razones por las que tomó la decisión de decretar el estado de sitio en todo el país.

Millares de desocupados, amas de casa, humildes obreros y ladrones oportunistas formaron ayer una enardecida fuerza de choque que tomó por asalto los supermercados y comercios de la cada vez más pobre periferia y la capital, al grito de “¡tenemos hambre!”

La convulsión social tan temida por la delicadísima situación económico-financiera que atraviesa el país surgió finalmente a borbotones en un día de furia en los suburbios de Buenos Aires, y se propagó como el fuego hacia la orgullosa ciudad.

Los pobladores de las llamadas “villas miseria” se enfrentaron a la Policía en esta capital, en municipios suburbanos y en ciudades y pueblos del interior.

Fueron reprimidos con gases lacrimógenos y balas de goma, pero en la mayoría de los casos lograron desbordar a las fuerzas del orden y apoderarse de toda clase de mercaderías.

GOBIERNO: “ES PURA POLÍTICA”

El gobierno sostuvo que los episodios de violencia, que comenzaron anoche, no se debieron al hambre sino a una agitación política bien planificada.

En cambio, dirigentes de la oposición peronista y líderes sindicales achacaron la culpa al presidente Fernando de la Rúa y a su supuesta incapacidad para enfrentar la peor crisis económica y social argentina de las últimas décadas.

Buenos Aires venía convirtiéndose en una olla de presión, de mal humor e indignación, por la brutal depresión económica, pero el miércoles era una tierra de nadie, frente al temor a lo desconocido y el caos.

“No Policía, no Policía”, lloraba sin consuelo la falta de seguridad, un comerciante chino sentado en la vereda de su negocio de comestibles, mientras era saqueado por centenares de vecinos que son sus clientes habituales en Ciudadela, en la vecina provincia de Buenos Aires.

<b“EL SUELDO NOS DA SÓLO PARA TRES DÍAS”

El contraste del inmigrante chino era María, una mujer de unos 55 años, quien clamaba: “Somos nueve de familia, lo que ganamos nos alcanza para dos o tres días más. No sabemos qué hacer, y nos dieron alimentos en bolsas tirándolos desde un camión, como si fuéramos perros”.

Escenas patéticas se veían en populosas localidades como Lanús, Lugano, Villa Celina, Morón y Villa Pineral, donde los vecinos, en su mayoría jóvenes hombres y mujeres, entraban a los comercios y se llevaban lo primero que encontraran a mano, con temor a ser reprimidos.

Mujeres con niños en brazos intentaban salir de comercios saqueados en medio de pedradas de los asaltantes y los palazos de los policías en el barrio porteño de Constitución, en medio de un caos que terminó cuando los policías los dispersaron con disparos de balas de goma y gases lacrimógenos.

Grupos de saqueadores se llevaban en Lanús lavarropas, televisores, bicicletas, sin demostrar hambre por el tipo de artículos, pero mostrándose hartos, en lo que fue un día de furia acumulada por muchos años de depresión.

“Ésta no es gente del barrio, es un robo”, bramaban los comerciantes de Lanús, al sur de Buenos Aires, mientras por las calles reiteraban las caóticas escenas de corridas, gritos y peleas con la Policía, cuerpo a cuerpo, por un paquete de harina o una bolsa de arroz.

DESOLADOR PANORAMA ECONOMICO

El país está sumergido en una severa recesión económica que lleva 42 meses, y cuyas consecuencias sociales se hacen cada vez más evidentes.

Alrededor de 5.5 millones de personas enfrentan problemas de empleo, y casi 15 millones se encuentran en situación de pobreza.

Al borde de la cesación de pagos de su abultada deuda pública de 132,000 millones de dólares, el presidente Fernando De la Rúa enfrenta una de las peores crisis económicas, políticas y financieras en medio siglo.

Los episodios de violencia de los últimos días hicieron recordar otros acontecimientos parecidos de 1989, durante un brote hiperinflacionario, que desencadenaron saqueos y disturbios en distintos lugares del país.

La imposibilidad de solucionarlos obligaron al entonces presidente Raúl Alfonsín a renunciar seis meses antes de que expirara su mandato.

DESAHOGO DE FURIA

Desde que De la Rúa y su ministro de Economía, Domingo Cavallo, limitaron los retiros de depósitos bancarios y de salarios a 250 pesos semanales (igual en dólares), las ventas se desplomaron en un 70% y la irritación llegó a niveles insoportables, contó Osvaldo Cornide, de la Coordinadora de Actividades Mercantiles.  

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