Quiero comentar sobre una carta del Dr. Julio Centeno titulada “Del Procurador” y publicada en LA PRENSA el 11 de diciembre. A mi parecer el Procurador se ha dedicado a defender lo indefendible con su palabrerío y tecnicismo para confundir lo inconfundible.
Técnicamente él puede tener razón, pero moralmente está muy equivocado. LA PRENSA publicó evidencias irrefutables, suficientes para que el Procurador se diera a la tarea, como nicaragüense también que es, de coordinarse con Contraloría para ir al fondo del caso.
Pero él, obviamente sin voluntad motivadora, se ha apegado más bien a los resultados de los procesos “marrullados” e irregulares. He aquí donde él dice que nada tiene que hacer, que todo está jugado en materia de Derecho, pero la contundencia e irrefutabilidad de la evidencia está allí, pero él como Procurador ni como nicaragüense la quiere ver.
En realidad, aparte de la interpretación y acatamiento de los procesos legales, se requiere idoneidad y mucha “stamina” para sujetarse a los principios de ética de los que ejercen la justicia. Es probable que el Dr. Julio Centeno esté todavía en vía de transición para el ejercicio de Justicia.
Oscar Flores
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