Juan Rodríguez [email protected]
El teniente Orlando Arévalo, vocero del Distrito Seis de la Policía, aseguró que el taxista Alejandro José Toruño identificó plenamente a dos sujetos que lo habrían asaltado con botellas quebradas, luego de hacerse pasar como pasajeros.
Explicó que los asaltantes de taxistas están ocupando esa modalidad, que consiste en esconder pedazos de botella entre sus ropas, y las utilizan para intimidar a sus víctimas cuando tienen acceso al interior del vehículo.
Estos asaltos han estado ocurriendo principalmente en altas horas de la noche o en la madrugada, por lo que la Policía recomendó a los trabajadores del volante a tener mucho cuidado cuando abordan a varios sujetos a la vez en sus vehículos.
Si los ven sospechosos, mejor no los monten, sugirieron.
¡SORPRESA! ¡UN MILITAR!
El vocero Arévalo identificó a los presuntos asaltantes como Edgard Antonio Briones Benavides, de 27 años y a Carlos Albero Pérez Cajina, de 20, este último miembro activo del Ejército de Nicaragua. Ambos sospechosos fueron reconocidos por su víctima inmediatamente después que los capturaron y se los presentaron.
El taxista denunció en la Policía que dos sujetos le salieron en las inmediaciones de la Estatua de Monseñor Lezcano, y solicitaron una carrera a otro sector de Managua, pero poco después, uno de los sujetos le puso un pedazo de botella quebrada y lo obligó a que les entregara su reloj y 210 córdobas en efectivo que portaba.
Luego de cometer su fechoría, los delincuentes bajaron a su víctima y se llevaron el taxi placas T 68-72 con rumbo desconocido. El perjudicado puso la denuncia en una estación policial, el vehículo fue circulado inmediatamente, y a los pocos minutos una patrulla detectó a los asaltantes en el sector oriental de Managua.
¿TUVO VERGUENZA?
Arévalo reveló que cuando el militar fue requerido por las autoridades andaba con aliento alcohólico y no dio su nombre verdadero, pero informaron que se llama Dayton Ariel Batres.
Edgard Antonio, el otro detenido, tenía pocos meses de haber salido de la cárcel de Tipitapa, donde había cumplido sanción de cuatro años por un robo con intimidación, reveló Arévalo.
Ambos fueron pasados a un juzgado capitalino por el delito de robo con intimidación y robo de vehículo, aunque los dos niegan los cargos.