Mudel ante Clemente y Cepeda

Tito Rondón [email protected] El otro día, después de hablar con Luis Argüello, me puse a buscar las estadísticas de su incursión por Estados Unidos durante los años de la Liga Profesional. “Buscame como Rocha”, me explicó, “allá por 1963”. Su nombre completo es Luis Timoteo Argüello de la Rocha, me imagino que traducido al inglés […]

Tito Rondón [email protected]

El otro día, después de hablar con Luis Argüello, me puse a buscar las estadísticas de su incursión por Estados Unidos durante los años de la Liga Profesional.

“Buscame como Rocha”, me explicó, “allá por 1963”. Su nombre completo es Luis Timoteo Argüello de la Rocha, me imagino que traducido al inglés se debe haber armado tremendo enredo. Al final, no lo encontré.

Pero encontré algo diferente.

En 1964 “fue abandonada la Serie Interamericana” informa la Guía de Béisbol de The Sporting News de ese año pues República Dominicana y Venezuela no solamente jugaron partidos de liga entre sí, sino que también compitieron en la postemporada.

Así que se jugó otra serie en Managua, con los Senadores de San Juan, campeones de Puerto Rico, el Marlboro, triunfadores en Panamá, y los campeones y subcampeones nicas 5 Estrellas y Oriental.

“Fue el primer título internacional para Nicaragua”, escribe la “Guía”, olvidándose del campeonato del León en la Serie Panamericana de 1958 ante los Venados de Mazatlán, de México, y el Vanytor de Colombia.

Pero al grano, lo que me llamó la atención fue la actuación del lanzador nica Mudel Mathews.

El boricua José “Palillo” Santiago abrió el martes 4 de febrero en Managua contra el home club Oriental, por quienes subió al box Jim Weaver. Ambos lanzadores estaban al borde de las Grandes Ligas.

La diferencia era que el San Juan tenía en su line up a ligamayoristas como Jerry McNertney y José Pagán, junto a verdaderas estrellas como Orlando Cepeda y Roberto Clemente.

Aporrearon a Weaver y a Ferguson Jenkins, único Salón de la Fama que jugó en la Profesional, y a Mudel Mathews, que les tiró tres ceros, con ayuda de errores. En el séptimo entró David Jiménez, pero le dieron en el noveno, y tuvo que cerrar Joaquín Portobanco.

Cuando ambos clubes se volvieron a enfrentar el viernes 7, el manager y catcher del Oriental, René Friol, se acordó de los tres ceros y envió al montículo a Mathews, para tratar de frenar a los monstruos.

Y lo hizo. Seis ceros consecutivos, mientras sus compañeros le arañaban dos carreritas a Fritz Ackley. En el séptimo se cansó Ma-thews, y lo relevó el velocísimo cubano José Ramón López, quien perdió el juego.

Pero quedaron esas dos excelentes actuaciones de Mudel Mathews, quien con su victoria ante las Estrellas de Emilio Cabrera en 1957 demostró que era un verdadero big leaguer, excepto que era muy flaquito y no tiraba duro. O como dijo Guillermo Segundo Uriarte “El Káiser”, “su velocidad no era mentada”.

La visita de Alerton Martin, Victorino Castro y Mudel a Managua fue una gran alegría este fin de semana, en la que Julio César Miranda y Bayardo Cuadra organizaron el convivio a las “Glorias del Deporte”, igual que el nombre de su programa sabatino en la 580.   

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