El canciller de Colombia Guillermo Fernández de Soto fue recibido por escolares el 13 de diciembre de 2001 a la entrada del Ministerio de Relaciones Exteriores en San José, Costa Rica. Fernández de Soto realizó una visita oficial de dos días a ese país, durante la cual se trató el tema del tratado de límites en el mar Caribe, que Costa Rica tiene pendiente de ratificación.

Nicaragua desarticula estrategia colombiana

Diario colombiano retrata a Londoño, “el coleccionista de fronteras” de Colombia El retiro de la declaración por la cual no aceptaba jurisdicción de la Corte Internacional de La Haya, justo un día antes de que los nicaragüenses presentaran su demanda para reclamar la soberanía sobre San Andrés y Providencia, forma parte de los movimientos que […]

  • Diario colombiano retrata a Londoño, “el coleccionista de fronteras” de Colombia

El retiro de la declaración por la cual no aceptaba jurisdicción de la Corte Internacional de La Haya, justo un día antes de que los nicaragüenses presentaran su demanda para reclamar la soberanía sobre San Andrés y Providencia, forma parte de los movimientos que Colombia ha hecho desde hace más de 25 años, cuando decidió fortalecer sus derechos sobre este territorio.

A pesar de que Colombia asegura que es una simple coincidencia, en Nicaragua nadie parece dispuesto creerlo.

La noticia, que se conoció en Managua el pasado jueves, levantó una veloz ola de especulaciones en esa ciudad. Incluso, un diario publicó que este hecho era la prueba de que el gobierno colombiano había infiltrado a Nicaragua para conocer sus movimientos.

En un tono más prudente, la vicecanciller nicaragüense Berta Argüello, señaló que no sabía si esa “jugada” era pura coincidencia o si era el resultado de “que ellos (los colombianos) sabían que la demanda ya venía porque había sido anunciada hace varios meses”.

El embajador en Cuba, Julio Londoño, encargado de coordinar el grupo que defenderá a Colombia ante la Corte, dijo que el retiro de la declaración, que se produjo el 5 de diciembre, se hizo “sin saber exactamente la fecha en la que se iba a presentar la demanda nicaragüense. Lo que sí se sabía era que iba a ser presentada en algún momento, ya que lo venían anunciando hace dos años”.

Trazo a trazo

Los primeros pasos ante la posibilidad de que algún día se pusieran en duda los límites colombianos en el Caribe se dieron durante el gobierno del ex presidente Alfonso López (1974-1978). Su canciller Indalecio Liévano firmó los tratados de delimitación marítima con Panamá, Haití, República Dominicana y Costa Rica.

Detrás de las firmas que Liévano estampó en esos convenios se movía “la inspiración del embajador Julio Londoño, maestro en estos temas”, como lo dijo alguna vez el ex presidente López.

Londoño se convertía, poco a poco, en el motor de una red de líneas fronterizas que sustentaría, cuando fuera necesario, la legitimidad del meridiano 82, límite fijado por Colombia y Nicaragua en el Tratado Esguerra-Bárcenas, de 1928.

La precavida actitud colombiana cobró relevancia en 1980. Ese año el sandinismo, dueño del poder en Nicaragua, declaró nulo dicho Tratado alegando que fue firmado bajo la ocupación estadounidense.

La táctica colombiana necesitó fortalecerse. El canciller Augusto Ramírez Ocampo dio el siguiente paso en 1986 y firmó con Honduras, país fronterizo con Nicaragua, el tratado que reconocía la validez del meridiano 82 y la propiedad colombiana sobre el archipiélago.

Luego vino, en 1992, el tratado que la canciller Noemí Sanín firmó con Jamaica.

Sólo falta Costa Rica

De todos esos tratados, el único que está pendiente de ser ratificado es el de Costa Rica. Sin embargo, el argumento colombiano es que éste ha sido cumplido de buena fe desde 1977, lo que tiene mucho peso en derecho internacional.

Hoy, el legado de esa defensa, alimentada por los gobiernos de turno, ha dejado a una Nicaragua encajonada por tratados limítrofes que desconocen sus intenciones sobre el territorio colombiano. Además, el país heredó un libreto sólido que estaba listo para cuando Nicaragua oficializó su demanda en La Haya, el pasado 6 de diciembre.

El coleccionista de fronteras

Dentro de ese libreto, el país incorporó también al profesor francés de derecho internacional Prosper Weil, y al ex presidente de la Corte de La Haya Stephen Shewebel, que hoy son parte del equipo de abogados defensores.

La pasión de Julio Londoño siempre ha sido coleccionar gruesos libros de asuntos de fronteras. Desde muy joven perseguía ancianos documentos sobre derecho del mar como si estuviera siguiendo el rastro de un venado por entre un bosque de letras. Ese fue el pasatiempo que lo convirtió en un guardián incansable de las fronteras del país.

Ese amor obsesivo por los tratados limítrofes y por hacer respetar cada centímetro de las fronteras lo heredó de su padre, el general Julio Londoño Londoño, uno de los grandes estudiosos de geopolítica en Colombia.

De él también heredó su amor por la carrera militar y pronto terminó convertido en un oficial de las Fuerzas Armadas. Pero en 1969, el presidente Carlos Lleras lo sacó de un batallón de Buga y le puso la misión de reorganizar la Oficina de Fronteras de la Cancillería, que había desaparecido bajo las llamas del “Bogotazo”.

Londoño aceptó y terminó quedándose para siempre en el servicio diplomático. Con su semblante de estatua y su astucia de negociador, Londoño empezó a preparar, ladrillo a ladrillo, la trinchera de tratados limítrofes alrededor de San Andrés y Providencia.

Casi todos los que han trabajado con él lo califican como el arquitecto de esa estrategia. Tal vez por eso nadie se sorprendió cuando fue nombrado como el coordinador del grupo que defenderá a Colombia de la demanda instaurada por Nicaragua en La Haya.

Este hombre de 73 años, que se levanta a trotar todos los días a las 5 de la mañana, dice que no será nombrado como nuevo embajador en Holanda, pues su función de coordinación del grupo defensor la ha venido desempeñando sin problemas desde la Embajada en La Habana, en donde es, además, una de las piezas claves de la Diplomacia por la Paz del presidente Andrés Pastrana.

Con una sólida carrera diplomática a sus espaldas, Londoño prefiere no hablar de su retiro.

“Cada día trae su afán”, señala. Por ahora tiene su cerebro diplomático y su memoria de biblioteca dedicados a mantener a flote las fronteras colombianas en el Caribe.

¿Quiénes son los coequiperos de Londoño?

Stephen M. Schwebel, uno de los abogados contratados por Colombia para afrontar la demanda nicaragüense, es uno de los juristas más reconocidos en el escenario de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Fue presidente de la Corte de 1997 al 2000. Asimismo, se desempeñó como vicepresidente del tribunal entre 1994 y 1997.

Nacido en Nueva York, en 1929, su experiencia en derecho internacional le ha permitido ejercer cargos de docencia en prestigiosas universidades de su país. Además, trabajó como consultor y funcionario del Departamento de Estado. También fue director ejecutivo y vicepresidente de la Sociedad Americana de Derecho Internacional.

Por su parte, Prosper Weil, oriundo de Estrasburgo (Francia), es uno de los catedráticos más respetados por sus estudios de derecho marítimo.

Weil, que desde hace un tiempo ha sido consultor de Colombia para asuntos limítrofes, asumirá ahora la defensa de los derechos sobre San Andrés y Providencia.

El “Derecho de conquista” de Colombia

-Mauricio Herdocia, asesor en asuntos de la Corte Internacional de La Haya de la Cancillería de Nicaragua, asegura que los 25 años de la estrategia colombiana en el mar Caribe, han sido enfrentados con 73 años de actitud digna de Nicaragua al no haber reconocido jamás el meridiano 82 como un límite para su plataforma continental.

-Herdocia, señala que la estrategia tan cuidadosamente elaborada de Colombia contra Nicaragua, se ha desarticulado por completo, razón por la que han caído en la gran contradicción de no aceptar la jurisdicción de La Haya en este caso.

-“Se confirma exactamente lo que Nicaragua ha venido sosteniendo, que Colombia había forjado toda una estrategia dirigida a encerrar a Nicaragua en el meridiano 82, y para ello ir construyendo toda una red de tratados con países vecinos a Nicaragua a fin de lograr, supuestamente, el reconocimiento a los espacios marítimos que Colombia ha pretendido usurparle a Nicaragua”, dice Herdocia.

-“Con toda claridad resulta ahora que los tratados Fernández-Facio de 1977 y Ramírez-López de 1986, eran parte de esta estrategia. Lo fundamental es que ahora Nicaragua ha destruido el libreto que Colombia había venido preparando. En primer lugar, el fallo de la Corte Centroamericana de Justicia se deslegitimó completamente cuando señala que el Tratado Ramírez-López violenta la existencia de un patrimonio territorial centroamericano que incluye la plataforma continental, la zona económica exclusiva y los espacios insulares de Nicaragua; y cuando la Corte regional condena el Tratado Ramírez-López como una violación flagrante al Protocolo de Tegucigalpa y demás instrumentos complementarios, destruye una pieza clave de la estrategia colombiana”, agrega el asesor nicaragüense.

-“Los efectos de este fallo se extienden también al Tratado Fernández-Facio, por cuanto Costa Rica es parte también de la comunidad centroamericana, y, por consiguiente, no puede afectar dicho patrimonio de carácter regional mediante la ratificación de dicho tratado”, expresa Herdocia.

-“Sin embargo, estos hechos y la demanda planteada por Nicaragua ante La Haya han desarticulado el corazón de la estrategia y han puesto frente a frente a Colombia y a Nicaragua, dado que éste es el problema fundamental que debe resolverse, ya que venía afectando las relaciones de integración a nivel centroamericano. La demanda da un golpe certero a las pretensiones colombianas y descarrila los ejes fundamentales de su planteamiento”, indica el funcionario.

-Herdocia considera que Colombia está haciendo uso de un Derecho “de conquista”, obsoleto, que ya no tiene cabida en el mundo, mientras Nicaragua pelea con las armas del Derecho contemporáneo del mar.  

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