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El vocero del Consejo Supremo Electoral (CSE), Silvio Calderón, desestimó el surgimiento de una nueva crisis interna ante el despido de una cantidad no determinada de trabajadores permanentes, según la advertencia formulada en días pasados por el vicepresidente Emmet Lang.
Calderón no reveló el número de empleados permanentes cesanteados, pero confirmó que entre éstos y los trabajadores a los que se les vencía su contrato alcanzaban la cantidad de 1.350, cuya liquidación se les entregó el pasado viernes, negando así declaraciones de Lang sobre la falta de presupuesto para el pago de las prestaciones.
“Hemos procedido aprovechando el vencimiento de los contratos temporales y entrando al otro escalafón de hacer un reajuste del personal permanente para poderlo readecuar a nuestra población laboral en relación a las actividades que tienen que realizar junto con el presupuesto que se asigna al CSE”, expresó.
Alegó que a ningún empleador se le puede obligar a tener a los trabajadores cuando la institución no tenga capacidad financiera.
Afirmó que el secretario general de la institución, Jorge Téllez, fue despedido porque Rivas consideró que cayó en desobediencia, cuyos detalles no quiso revelar.
Anunció que profundizarán la reorganización laboral en la medida que la situación financiera la vaya permitiendo, para pasar de 3.500 a 800 ó 900 empleados.
Calderón cuestionó a Lang por reclamar participación en la administración con el presidente Roberto Rivas en cumplimiento de un reglamento, cuando en la crisis institucional iniciada el pasado 21 de noviembre con la proclamación de los electos, se pronunció contrario a la invocación de una norma similar porque no está encima de la Constitución y la Ley Electoral.
Ahora, recordó, Lang invoca un reglamento para rechazar los despidos de los trabajadores, argumentando que no fue consultado pese a que la administración del CSE la comparte con el presidente Roberto Rivas.
“Él (Lang) alega que el presidente debe compartir, pero compartir no significa consultar, no significa un binomio de toma de decisiones, en el peor de los casos compartir es lo que el presidente considere a bien delegarle, es una solemne equivocación”, sostuvo.
Su colega sandinista, José Luis Villavicencio, consideró que Rivas se excedió en sus funciones y no cumplió con su palabra, cuando el pasado jueves les dio a conocer dos comunicaciones oficiales en las que se comprometía a no despedir a un trabajador permanente.
“Vamos a tener que dilucidar esta situación totalmente arbitraria después de las vacaciones. Rivas se excedió en sus funciones. Debe revertirse el despido de los trabajadores permanentes, porque se hicieron a espaldas del CSE, y esa es una actitud arbitraria y sospechosa”, sentenció.