Cables combinados
Los ciudadanos chilenos votaron con rapidez y normalidad para renovar el total de la Cámara de Diputados y una parte del Senado, en una jornada que pone a prueba la mayoría relativa de la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia y la popularidad del presidente Ricardo Lagos en su segundo año de gestión.
Se teme una abstención elevada que podría llegar al 20% de los 8,07 millones de inscritos, en comparación con el 12% en la elección parlamentaria anterior (1997).
Por otra parte, una bomba de ruido estalló sin consecuencias la noche del sábado en una calle de Temuco (600 km al sur de Santiago), escenario de frecuentes protestas por la pobreza de la etnia mapuche, y el director de la policía de Carabineros, general Alberto Cienfuegos, mencionó el incidente como un hecho aislado.
Llamados a la prensa de “una organización marxista leninista revolucionaria que aún no tiene nombre”, reinvindicaron la quema de un cajero automático en un banco santiaguino como “una acción contra el circo electoral”, pero la Policía no confirmó el incendio como un ataque subversivo.
Más de 212.000 ciudadanos se excusaron ante la Policía por no votar en las elecciones legislativas del domingo, y para evitarse multas que pueden llegar al equivalente de 126 dólares.
Los electores son 8.075.446. Otro millón y medio de jóvenes mayores de 18 años no se inscribió para participar en los comicios.
Por su parte, el ex dictador chileno Augusto Pinochet se trasladó a su finca de la costa central del país y no votó en las elecciones parlamentarias, informó el vocero de su familia, general retirado Guillermo Garín.
“Lamentablemente está afectado por un cuadro viral y una laringitis, además de las enfermedades que son de público conocimiento”, dijo Garín.