Adolfo álvarez, todo un éxito como lanzador y bateador.

La despedida de Álvarez

Pasará a la historia como uno de los mejores zurdos Edgard Rodríguez [email protected] Si Adolfo Álvarez no hubiera sido pelotero, seguramente hubiera sido pelotero. “Yo nací para jugar béisbol. En el terreno siempre me he sentido realizado. No creo que habría tenido éxito en otra cosa”, señala el zurdo a sus 41 años y con […]

  • Pasará a la historia como uno de los mejores zurdos

Edgard Rodríguez [email protected]

Si Adolfo Álvarez no hubiera sido pelotero, seguramente hubiera sido pelotero.

“Yo nací para jugar béisbol. En el terreno siempre me he sentido realizado. No creo que habría tenido éxito en otra cosa”, señala el zurdo a sus 41 años y con una exitosa carrera a sus espaldas.

Sin embargo, esa carrera estuvo a punto de acabarse antes de iniciar.

Álvarez recuerda nítidamente aquel día de 1978, cuando Heberto Portobanco lo trajo a la colina para su debut. “Él me había visto en San Jorge y me trajo a Granada”, señala Adolfo. Pero pasó algo curioso. El timonel también cambió al catcher José del Carmen Barberena.

“Puso a un novato que le decían matraca (Róger Gutiérrez) y al primer lanzamiento que hice, que era una recta bien dura, el jodido se apartó y le di en las partes nobles al umpire Gabriel “Petaca” Rodríguez. Lo que yo no sabía, es que era orden de Heberto”, dice el veterano.

Rodríguez se fue al piso y Adolfo pensó que lo había matado. Regresó a su natal San Jorge y no estaba dispuesto a volver a Granada. Para entonces su mamá lo había regañado por lo que había hecho. Así que la persuasión de Portobanco tuvo que ser precisa, pero hubo éxito.

“Retorné al equipo y Heberto me dijo que sería triunfar tendría que meter el cuerpo sin temor. Y creo que aprendí la lección”, señala con orgullo el sureño, que después de una exitosa estadía en el montículo, se convirtió en un destacado bateador. Ahora es una leyenda viviente.

“Esa fue la etapa más dura para mí. Cuando se me lastimó el brazo, se me operó y se hizo todo lo necesario, pero no pude volver. Pensé que tenía que irme, pero me animaron a seguir y gracias a Dios tuvo éxito también como jardinero e inicialista posteriormente”, recuerda.

Alvarez trabajó por última vez como monticulista durante el Mundial de 1984 en Cuba. Pero tres años más tarde, era el líder de bateo a nivel local con .377 (223-84), dejando atrás incluso un registro que Cayetano García (.367) había impuesto para los Pomares.

Ahora va a su última temporada justo con el equipo con que inició su carrera. Su pretensión es lograr un buen cierre y contribuir al avance de los Tiburones a las semifinales. En realidad, Alvarez no necesita más para dar brillo a su carrera, pero cree que aún puede hacer algo más.

“Para mí tiene un gran significado terminar donde me inicié. Mi sueño era concluir en Rivas y hacerlo lanzando un inning, pero no se pudo. Sin embargo, estoy agradecido de que en Granada se hayan acordado de mí”, señala el mejor jugador producido en Rivas.

ESTRELLA LEGÍTIMA

-La mejor etapa como lanzador para Adolfo sucedió a inicios de los ochenta. Justo en 1980 fue el líder en victorias con 18, y en ponches con 186, coleccionados en 168.2 innings, lo que representa una de las más espeluznante frecuencias de todos los tiempos en nuestro béisbol.

-Un año después lideró la liga efectividad con 1.49, compartiendo con Durley Downs. Y en 1983 hizo lo mismo con 1.28. Fue líder en ponches en 1980 (186) y 1983 (100). No obstante, fue en esta época cuando su brazo flaqueó y tuvo que convertirse en bateador y con éxito.   

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