Tito Rondó[email protected]
El 24 de agosto del 2000 el vicepresidente de Desarrollo de Mercadeo de la Major League Baseball International, Jim Small, inspeccionó el estadio nacional “Dennis Martínez”, y al día siguiente se entrevistó con Carlos García, presidente de la federación local de béisbol Feniba.
El objetivo de la inspección era ver si las facilidades permitirían que se jugara en Nicaragua, posiblemente en marzo del 2002, un partido del entrenamiento primaveral entre dos equipos de Grandes Ligas. El objetivo no se logró.
Jay Dick, de la empresa “Compañía de Desarrollo Monaghan de Centroamérica”, fue uno de los contactos para tratar de traer el partido a Nicaragua, y nos explica el proceso que se siguió y por qué se canceló.
“La Major League Baseball examina a posibles clientes de mercadeo y negocios en todo el mundo”, explica el Sr. Dick. “Si encuentran un mercado grande que les interesa penetrar (como Venezuela, Australia, Italia, y otros), ellos pueden darle la orden, por la autoridad conferida por los contratos entre los clubes y la MLB, a una o dos de las franquicias, que vayan a ese país y jueguen algún partido de exhibición, de los del entrenamiento de primavera.
“Una segunda posición que puede tomar la MLB es que a ciertos países no se puede viajar, por razones políticas, o porque no hay seguridad personal, o porque sus estadios no son adecuados.
“Una tercera opción es que la Major League Baseball no se sienta que puede obligar a algún equipo a viajar a determinado país, pero que tampoco desea prohibir el viaje. En ese caso el equipo decide, y si optan por viajar, la MLB brinda su total apoyo”.
Después de la inspección, explica Jay Dick, la Oficina del Comisionado se decidió por la tercera opción. No se obligaría a ningún equipo a venir a Nicaragua, pero a nadie se le prohibiría hacerlo.
“Cualquiera que por su voluntad quiera jugar en Nicaragua”, cuenta Dick, “tenía todo el apoyo de la Major League Baseball para hacerlo. ¿Por qué? Razones financieras, mercadeo. Nicaragua es tan pequeña que la MLB no puede vender aquí tantas gorras, camisetas, chaquetas, recuerdos y todo eso a como lo puede hacer en Venezuela, Brasil o México.
“Por eso no pueden obligar a nadie a venir, y había que convencer a algún equipo de Grandes Ligas para que viajara a Nicaragua.
“Da la casualidad que yo soy amigo del presidente de la junta directiva de los Cardenales de San Luis, Mark Lamping; lo conocí pues nuestros hijos asistían al mismo colegio y empezamos a jugar golf juntos. Así que yo me ofrecí para hacer los contactos.
“La vicepresidencia de entonces (el Ing. Enrique Bolaños) no estuvo de acuerdo con lo que yo cobraría como asesor, y nadie ni siquiera aceptó reembolsarme los gastos. Así que ‘Nicaragua botó la bola’ y el proyecto se canceló”, aduce el Sr. Dick.
Quién es Jay
-“Vine a trabajar con una agencia católica de ayuda, y como no conocía a nadie me hice amigo de los que trabajaban conmigo”.
-“Mi papá fue dueño de un equipo de liga menor en un pueblo. Me llevaba al estadio y ahí desarrollé un gran amor por el béisbol, pese a que de todos los peloteros que pasaron por ahí solamente uno llegó a Grandes Ligas”.
-“Ahora tengo una empresa que se llama Agencia de Béisbol Nicaragüense. Amo muchísimo a esta bellísima tierra Nicaragua, mi segunda patria. Estoy desesperado por que empiece ya la liga de Primera división. Pienso traer a ejecutivos de Grandes Ligas a que vean este beis, para que se entusiasmen y firmen a más nicas”.