La pequeña Andrea Fernanda juega en la biblioteca privada del Papa Juan Pablo II, frente a Su Santidad y parte de los 21miembros de la familia Alemán que realizaron un viaje de despedida a El Vaticano.

Los Alemán invaden El Vaticano

Séquito de 21 personas en visita privada al Papa Juan Pablo II incluyó a la niñera, suegros, yernos y otros familiares Pontífice lo recibió a solas, antes de conocer a toda la familia Ciudad del Vaticano/Agencias.- El Papa Juan Pablo II recibió ayer en El Vaticano al presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán Lacayo, con quien […]

  • Séquito de 21 personas en visita
    privada al Papa Juan Pablo II incluyó a la niñera, suegros, yernos y otros
    familiares
  • Pontífice lo recibió a solas, antes de conocer a toda la familia

Ciudad del Vaticano/Agencias.- El Papa Juan Pablo II recibió ayer en El Vaticano al presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán Lacayo, con quien departió durante diez minutos, en la que ha sido su última visita a la Santa Sede antes de ceder la Presidencia al electo Enrique Bolaños.

La audiencia se celebró en un clima de cordialidad en la biblioteca privada del Pontífice. Juan Pablo II bendijo y envió un saludo a Nicaragua, país que visitó en 1983 y 1996.

Tras hablar en privado con el Presidente durante cerca de diez minutos, entró en la sala el séquito de Alemán, formado por 21 personas, encabezado por el ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Aguirre.

Alemán, de 55 años, presentó al Papa a su segunda esposa, María Fernanda, y a sus hijos, cuatro habidos del matrimonio con María Dolores Cardenal (de la que enviudó en 1989) y el quinto, una preciosa niña de tres años, nacida de su segunda boda.

Además de los hijos mayores (María Dolores, María Alejandra, Arnoldo y Carlos), algunos de los cuales acudieron con sus cónyuges, también formaron parte del séquito su hermana Amelia, su hermano Álvaro, un sobrino, y los suegros del mandatario.

También formaron parte del grupo la niñera de los hijos mayores del presidente, un hombre que también cuidó de la familia, y el embajador de Nicaragua ante la Santa Sede.

El presidente Alemán, que habló siempre en español, regaló al Papa un crucifijo repujado en plata, “hecho a mano y con mucho cariño para Su Santidad”, según le dijo, y un cuadro con una Virgen en plata, también hecha a mano.

Juan Pablo II regaló a Alemán un cuadro con un bajo relieve de La Anunciación, de la que es devoto, así como las tradicionales monedas del pontificado.

Arnoldo Alemán dio en numerosas ocasiones las gracias al Papa, quien al despedirse volvió a bendecir a Nicaragua.

Debido a que la visita del presidente Alemán era privada, y como es norma en El Vaticano, sólo se informó de su realización sin precisar lo que se habló a solas, pero fuentes nicaragüenses señalaron que el motivo de la visita era despedirse, ocasión que Alemán aprovechó para solicitar al Papa la beatificación de la monja nicaragüense sor María Romero.

Alemán, que ya estuvo en el Vaticano en marzo de 1998, ha sido el tercer presidente nicaragüense recibido por el Papa en la Santa Sede, después de Daniel Ortega y Violeta Chamorro.   

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