- Después de 18 años de fabricar productos de cuero, la artesana Martha Salmerón ha logrado comercializarlos en el mercado nacional
Erika Amador [email protected]
A simple vista, la señora Mar-tha Salmerón parece ser una mujer como cualquier otra, pero al observar sus manos es fácil darse cuenta de que pertenecen a una dama trabajadora de la artesanía nacional.
La inflamación en su mano derecha —que es una consecuencia visible que le ha dejado trabajar a diario con cuero, logrando fabricar diferentes artículos femeninos, desde fajas, carteras, hasta calzado— no ha sido un obstáculo para luchar alrededor de 18 años por comercializar los productos nacionales y convertir su humilde taller en una pequeña empresa de artesanía.
Poco a poco, doña Martha con la ayuda de su familia y con un préstamo que obtuvo por medio del programa de crédito Banca Hora, de la organización Soy Nica, está concretando el sueño que inició en 1983.
La encontramos vendiendo sus productos durante la II Feria de Bancos Comunitarios, y la nitidez de su trabajo llamó la atención de muchos visitantes. “Yo comencé trabajando con cuerina, pero la calidad de este material se venía bajando, entonces mi familia y yo buscamos cómo encontrar una manera de sobrevivir y decidimos trabajar con cuero”, recordó Salmerón.
“Luego decidimos solicitar préstamos para salir adelante. Aunque producimos poco en comparación a otros talleres, estamos seguros que vendemos artículos de buena calidad”, agregó.
Salmerón dijo que prefieren fabricar sólo artículos para mujer, ya que se siente identificada con este género. “Hacemos artículos para hombres, pero a mí me gusta trabajar para la mujer, es un poco más delicado y bonito”.
INVERSIÓN VS. GANANCIAS
Al igual que todos los trabajos, las ganancias van en dependencia de las posibilidades económicas de los clientes, aunque los artículos que vende doña Martha son menos costosos que otros, siempre están en dependencia de la situación económica del país.
Indicó que a veces invierten 10 mil córdobas al mes y ganan un promedio del 35 por ciento de la cantidad invertida. “Esto no da para enriquecerse, pero nos permite mantenernos y darle los estudios a mis hijas, que es lo principal”, dijo.
NO APRECIAN LO NUESTRO
Conforme han pasado los años, Salmerón ha logrado introducir sus artículos en el Mercado Central, el Mercado de Artesanía de Masaya y en el Aeropuerto Internacional.
“Con el tiempo hemos ido creciendo, y nos hemos enfrentado a otras cosas como la competencia del mercado extranjero, ellos utilizan máquinas más sofisticadas y lo nuestro es manual o más bien artesanal”, manifestó.
Asimismo, sostuvo que es una lástima que los nicaragüenses no apreciemos el trabajo realizado por manos pinoleras, y prefieran comprar productos extranjeros.
“Parece contradictorio pero los extranjeros aprecian y le dan valor a los artículos nuestros”.