Edgard Rodriguez [email protected]
No sé a quien se le ocurrió, pero el asunto ese de distribuir al mejor talento disponible en nuestro béisbol a través de la clasificación de los jugadores en categorías, está resultando una genialidad.
Al menos en teoría esa es la impresión que nos provoca.
Por supuesto, como toda medida, beneficia a unos y perjudica a otros. No debe haber sido fácil para los directivos metropolitanos tener que desprenderse de auténticos leoneses y útiles aún como Ariel “Panal” Delgado o Reymundo Leytón, por ejemplo.
Sin embargo, es verdaderamente plausible el hecho de ver resurgir a los Tiburones con algo para mostrar en esta liga próxima. Al Estelí, entusiasmarse tras sus últimas adquisiciones y a la tropa chinandegana alardear por la forma como se ha armado.
Bueno, a la par de eso, vimos a la directiva del Bóer intentando caminar sobre un alambre sin caer, mientras agrupaba al mejor material. Estuvieron a punto de lograrlo, pero el San Fernando les arrebató a Edgard López y ese es un golpe de insospechadas consecuencias.
Por primera vez en mucho tiempo, parecemos encaminados a una temporada con seis equipos realmente equilibrados. Todos poseen sectores fuertes, pero a la vez tienen carencias. Eso debe permitir un torneo bien disputado y desde luego, no predecible.
En los últimos años, Bóer y León tenían otra estatura, distante de los demás. Y todos gracias a los extraordinarios recursos que les permitían agenciarse al mejor talento disponible. Ahora es distinto. Todos tuvieron acceso a seis jugadores de primer orden.
Es obvio que a los boeristas les hubiese encantado disponer de una tropa pujante. Y lo mismo habrían deseado los fanáticos de cada localidad. Pero en un torneo nivelado, van a tener el chance de observar a tropas parejas batallando al máximo en busca de los triunfos.
Uno de los rasgos más visibles de nuestros fanáticos, es que creen ciegamente en sus tropas. No transan por algo distinto que el triunfo de los suyos. Pero también podrían evolucionar y de ese modo, llegar a valorar el buen espectáculo, por encima incluso del propio resultado.
Sé que todo esto es teoría, pero después de observar a los equipos, ha valido la pena el intento.