el Real Madriz, durante un encuentro celebrado en 1999 en Managua, contra el Walter Ferretti. Los norteños pasan por una gran temporada ubicandose en el segundo lugar de la posición de los equipos con 25 puntos.

Triángulo de las segovias

Ramón Mendoza HerreraEspecial para LA PRENSA Hace unos cuantos años solamente existía un punto de referencia del fútbol nacional en lo que a Primera División se trata, y ese era Estelí, que desde los años 60 incursionó en la máxima categoría de nuestro balompié. Sin embargo, a finales de la década anterior, lo que antes […]

Ramón Mendoza HerreraEspecial para LA PRENSA

Hace unos cuantos años solamente existía un punto de referencia del fútbol nacional en lo que a Primera División se trata, y ese era Estelí, que desde los años 60 incursionó en la máxima categoría de nuestro balompié.

Sin embargo, a finales de la década anterior, lo que antes era sólo un punto se triplicó con el ascenso del deportivo Jalapa y el Real Madriz, y se convirtió en el Triángulo de Las Segovias, auténtica área de advertencia para los equipos que del interior del país les visitan en cumplimiento de su calendario de juegos.

Casi Invencibles en su Territorio

El Triángulo de las Segovias (TS), a semejanza del enigmático Triángulo de las Bermudas, que se dice ha hecho colapsar varios aviones, delimita un área cuyos puntos se localizan en las norteñas ciudades de Jalapa, Somoto y Estelí, donde los equipos que llegan de visita acusan el síndrome del colapso, pues siempre chocan con una granítica resistencia y difícilmente regresan a casa con la victoria.

Si no, veamos: hasta la última jornada celebrada, los norteños han jugado en 19 ocasiones como locales, y solamente han perdido un juego, con marcador mínimo, lo cual a simple vista les acredita la etiqueta de cuasi invencibles en el área del TS. En esos 19 juegos anotan un total de 39 goles y permiten 14, para un insólito +29 en gol average.

Las Ultrafieles Barras

Otra de las características que identifican a los equipos del Triángulo de las Segovias son sus fieles seguidores, que cuantitativa y cualitativamente superan con creces a los del resto del país (al menos en Primera División), lo que se evidencia en los espectaculares llenos que se registran en sus respectivos estadios, o en las grandes caravanas que usualmente acompañan a sus equipos, incluso con recorridos de 500 ó 600 km, como ocurre cuando se viaja de Jalapa o Somoto a Diriamba, por ejemplo.

En Jalapa, Somoto y Estelí el fútbol de primera es algo más que un simple juego: es pasión, fervor, infinita emoción que se transmite del rectángulo de juego a las graderías y viceversa, en un interesante fenómeno de recíproca oxigenación espiritual.

Son barras que concurren religiosamente al estadio, repletan sus instalaciones —muy modestas, por cierto, a excepción de Estelí— independientemente de que no sean juegos de semifinal o final; corean multitudinariamente sus porras, alzan las banderas de su divisa, engalanan el parque con las camisetas de su club y hacen de cada partido un masivo jolgorio.

De la Cuna al Imperio del Fútbol

Con toda legitimidad es Diriamba la Cuna del Fútbol. Basta decir que el legendario Diriangén tiene más de 80 años de brillante trayectoria con numerosos campeonatos ganados, y cuentan con un Estadio Nacional. Además de ser la cuna del fut, los caciques han ostentado casi siempre la hegemonía en ese deporte. Sin embargo, en los últimos años se ha visto surgir con un llamativo accionar a los clubes segovianos que, con gran esfuerzo, han logrado conformar equipos que descuellan con su notable nivel de juego en el concierto de nuestro discreto balompié.

Estos equipos ocupan actualmente lugares cimeros en la tabla de posiciones (Jalapa, 29 puntos; Real Madriz, 25 y Real Estelí, 23). En 39 partidos disputados (13 por club), sólo han perdido 6, de los cuales sólo 2 han sido con rivales fuera del triángulo.

Por el formidable auge que ha cobrado el fútbol en esta región, la prolífica producción de talentos, el rendimiento de los 3 clubes de Primera, y sobre todo por el entusiasmo de los aficionados que cada domingo colman, pletóricos de júbilo los estadios, el Triángulo de las Segovias es, hoy por hoy, el epicentro del entusiasmo futbolero nicaragüense.  

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