- Nicaragua es el único país del istmo que permite a cualquier ciudadano colocar una farmacia veterinaria sin las debidas precauciones
- Colegio de Veterinarios introducirá ante Asamblea Nacional reglamentación para ejercer la profesión
Erika Amador Romero [email protected]
La medicina veterinaria es uno de los campos fundamentales dentro del proceso de desarrollo agropecuario nacional, pero es un gremio que carece de normas claras y precisas, que regulen el adecuado ejercicio profesional, manifestó Omar García, presidente del Colegio de Médicos Veterinarios Nacionales.
Entre las grandes luchas que han enfrentado los veterinarios nicaragüenses está el poder colegiarse, dejando de ser una asociación y convertirse en un colegio.
“Tenemos un año de haber ganado la batalla y contar con un colegio, que agrupa a 150 médicos veterinarios de todo el territorio, quienes trabajamos en pro de establecer reglas claras en nuestra profesión”, dijo.
“Esto nos ha permitido alcanzar otras metas legales, ya que tenemos colegas en la Asamblea Nacional, quienes trabajan en pro de la legalización de todo el colegio permitiéndonos incursionar y tener injerencia en otras áreas”, añadió.
URGE REGULACIÓN
Para el próximo año el Colegio de Veterinarios pretende introducir en la Asamblea Nacional una reglamentación donde se contempla la necesidad de insertarse de una manera más rápida en la sociedad y el sector agropecuario nacional.
García dijo que de ser aprobada está solicitud, podrán regular ciertos aspectos, que son parte exclusiva de los médicos veterinarios como el adecuado ejercicio de la profesión. “Nicaragua es el único país de Centroamérica donde no importa ser veterinario o no para instalar una farmacia”, sostuvo.
La falta de seriedad y responsabilidad ante las autorizaciones para poner una farmacia, ha impulsado a este colegio a tomar cartas en el asunto. “Hay personas que sin ser veterinarios, comienzan a ejercer una profesión, recetan sin ninguna responsabilidad y cuando hay problemas simplemente desaparecen”, comentó.
Pero para poder combatir estas negligencias, el colegio necesita de una regulación que les permita tener voz y voto en algunos aspectos que dañan y entorpecen el sano ejercicio veterinario.
“Como profesionales destinados al desarrollo agropecuario del país debemos regular algunas cosas, como las farmacias veterinarias; éstas deben tener un regente veterinario egresado de una universidad”, apuntó.