AFP
NORFOLK, VIRGINIAirginia, EE.UU.- El presidente George W. Bush dijo que la lucha antiterrorista vencerá sin “tregua o acuerdos”, durante una ceremonia a bordo de un portaaviones de donde partieron los primeros disparos contra Afganistán y la guerra contra el terrorismo.
Al realizar una comparación entre los ataques de 1941 a Pearl Harbor y los atentados del 11 de septiembre, Bush llamó a recordar la valentía de los combatientes durante la Segunda Guerra Mundial a la hora de derrotar a los terroristas.
“Tienen el mismo deseo de poder, el mismo desdén por los individuos, las mismas locas ambiciones mundiales. Y serán tratados del mismo modo”, dijo Bush a bordo del portaaviones USS Enterprise, en la base de Norfolk (este), y prometió: “Vamos a ganar”.
A pesar de ligar a los terroristas con el imperialismo japonés del pasado, el Presidente dijo que aprecian “especialmente que uno de nuestros antiguos enemigos sea ahora uno de los mejores amigos de Estados Unidos”.
“Estamos agradecidos con nuestro aliado Japón y con su bondadosa gente”, recalcó el Presidente. “Actualmente, nuestros barcos están trabajando lado a lado contra el terrorismo. La amargura de hace 60 años ya pasó”, dijo a una multitud que incluyó a más de dos docenas de sobrevivientes del sorpresivo ataque japonés que forzó al país norteamericano a entrar en la Segunda Guerra Mundial.
BUSH COMPARA ATAQUES
“La guerra en el Pacífico ahora pertenece a la historia”, dijo el Presidente. Además, Bush aprovechó la ocasión para realizar una comparación entre el ataque que hizo entrar a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y los atentados del 11 de septiembre contra el Centro Mundial del Comercio y el Pentágono en Estados Unidos.
“No hace mucho tiempo, el líder de Al Qaeda (Ossama Bin Laden) desestimó a Estados Unidos como un tigre de papel. Eso fue antes de que el tigre rugiese”, dijo Bush.
“Esta guerra llegó de pronto, pero sacó a flote lo mejor de nuestra nación. Hemos aprendido un montón de nosotros mismos y sobre nuestros amigos en el mundo”, agregó.
En una proclamación emitida en Washington, Bush calificó la actividad como una “Jornada nacional de conmemoración de Pearl Harbor”, con el fin de recordar un evento que está “grabado en nuestra memoria colectiva nacional” y la presencia del “mal” en el mundo.
“Otra fecha estará presente para siempre junto al 7 de diciembre, el 11 de septiembre de 2001. En esa fecha, nuestro pueblo y nuestra forma de vida fueron brutal y repentinamente atacados”, agregó Bush en la proclamación.
“No a causa de una maniobra militar compleja, sino por engaños clandestinos de terroristas malvados que se aprovecharon cruelmente y sin sentimientos de las libertades garantizadas por nuestro país”, subrayó Bush.
BANDERAS A MEDIA ASTA
Bush pidió a las agencias federales y a la gente izar las banderas a media hasta todos los 7 de diciembre, en honor de unas 2,400 personas que perdieron la vida en el ataque a Pearl Harbor.
Al presentar a Estados Unidos como la víctima de una ataque del exterior, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo que en el ataque del 7 de diciembre de 1941, al igual que en los del 11 de septiembre, Estados Unidos “no buscó la guerra (…) fueron los otros los que nos hicieron entrar en guerra”.
La elección para esta conmemoración, a la que asistieron sobrevivientes de Pearl Harbor y veteranos de guerra del USS Enterprise no fue coincidencia: el portaaviones regresó del Océano Índico recientemente y fue utilizado como pista para los aviones bombarderos F-14 y F-18 que realizaron las primeras operaciones contra los Talibán, en octubre, en Afganistán.