Denuncian a militares

Acusan a soldados y paramilitares como promotores de inestabilidad en el campo Heberto Jarquín M.CORRESPONSAL/[email protected] Dirigentes campesinos e indígenas de las comarcas de Tasba Pri, Puerto Cabezas, denunciaron a soldados del Ejército y a supuestos paramilitares de ser los presuntos responsables de crímenes y delitos que se han cometido en los últimos meses en contra […]

  • Acusan a soldados y paramilitares como promotores de inestabilidad en el campo

Heberto Jarquín M.CORRESPONSAL/[email protected]

Dirigentes campesinos e indígenas de las comarcas de Tasba Pri, Puerto Cabezas, denunciaron a soldados del Ejército y a supuestos paramilitares de ser los presuntos responsables de crímenes y delitos que se han cometido en los últimos meses en contra de ciudadanos de la zona.

Lázaro González Ocampo, hijo del dirigente agrario Simeón González Torres, asesinado a fines de septiembre en la comunidad de Columbus, 90 kilómetros al suroeste de Puerto Cabezas, asegura que fueron 15 soldados del Ejército acantonados en la base militar de Shasa, los que ultimaron a su padre.

Según el divulgador de la Policía de Puerto Cabezas, capitán Denis Estrada, los siete desertores de Shasa son los responsables de la muerte de Simeón González Torres, ocurrida entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre.

Lázaro rechaza la versión a medias al afirmar que “mi papá no gozaba de la simpatía del Ejército porque sospechaban que era colaborador de las bandas armadas del FUAC, por eso presumimos que mandaron a matarlo y ahora salen con el cuento de que fueron los desertores los que cometieron el crimen por cuenta propia”.

OTRA MUERTE

Por su parte, el Sr. Wilmore Pinoch Banas, de la comarca de Sukat Pink, rechazó el argumento de los soldados del Ejército, Pedro Domingo Charlie y Fernando Lackwood, quienes dieron muerte a Melecios Pinock Guill (hijo de Wilmore) el miércoles 14 de noviembre en Shasa, supuestamente en defensa propia, aduciendo que Melecios intentó desarmar a Pedro Domingo, y Fernando se había visto obligado a dispararle.

El Sr. Wilmore Pinock sostiene que “mi hijo había discutido con los dos soldados que andaban ebrios, y es falso que haya intentado arrebatarles el arma, porque le dispararon desde una distancia de cuatro metros, la bala le perforó el cerebro y traía una trayectoria inclinada porque el disparo lo hicieron desde una casa alta”.

DESERTORES PROVOCAN ÉXODO

Los siete desertores que ya se encuentran tras las rejas son acusados de violar a cuatro campesinas, robar gallinas, receptores de radio, cerdos, zapatos y dinero a campesinos de las comarcas de Tasba Pri.

Activistas de organismos humanitarios, como el Lic. José Lechado, de Acción Médica Cristiana, informaron de un éxodo campesino. “Más de 20 familias han abandonado sus fincas por temor a las acciones vandálicas y ahora deambulan en Shasa y otros poblados sin que haya nadie que les ayude a solventar su situación”, señaló.

La profesora Paula Rugama Navarrete, del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos de la Costa Atlántica (Cedehca), informó que ese organismo ha recibido varias denuncias de campesinos que se quejan de los supuestos abusos, amenazas y chantajes a que son sometidos por los rearmados del FUAC, las tropas del Ejército y las patrullas de la Policía.  

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