Niños campesinos como el de la gráfica, de zonas secas del país, serán quienes sufran los estragos del hambre, si el Gobierno y organismos internacionales no atienden esta problemática.

Zona seca no tendrá alimentos

“Las familias campesinas están descapitalizadas porque se han visto obligadas a vender los pocos bienes disponibles”, señala estudio Miles de agricultores no sembraron porque no tuvieron acceso a semillas Benjamín Blanco [email protected] Para miles de familias que habitan la zona seca de Nicaragua, alimentarse será todo un lujo en el año 2002, porque el fenómeno […]

  • “Las familias campesinas están
    descapitalizadas porque se han visto obligadas a vender los pocos bienes disponibles”, señala estudio
  • Miles de agricultores no sembraron porque no tuvieron acceso a semillas

Benjamín Blanco [email protected]

Para miles de familias que habitan la zona seca de Nicaragua, alimentarse será todo un lujo en el año 2002, porque el fenómeno recurrente de la sequía, la escasez y la carestía de la vida provocada por la situación económica del país este año, los dejó en la total bancarrota.

“La seguridad alimentaria de las familias que no lograron sembrar y la de aquéllas que sembraron menos, se verá afectada, porque no van a disponer de suficientes alimentos en el hogar”, advirtió Maren Egedorf, funcionaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Egedorf, quien ha dirigido todos los estudios sobre la sequía en Nicaragua realizados por el PMA, participó en un análisis realizado junto a la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos con el fin de conocer la situación de seguridad alimentaria en que se encuentran actualmente las familias afectadas por la sequía en Nicaragua.

El estudio denominado “Análisis del Cultivo de Postrera del año 2001/2002”, fue realizado por personal del PMA y contrapartes del Gobierno de Nicaragua, con entrevistas del 22 al 26 de octubre pasado, a grupos focales en 48 comunidades que representan a 4,651 familias de 21 municipios de Chinandega, León, Nueva Segovia, Madriz, Estelí, Matagalpa y Jinotega.

El análisis realizado en 48 comunidades secas del país, comprobó que los alimentos se han agotado, porque solamente dos comunidades disponían de reservas de comida al menos para un mes.

El estudio reveló que el 38 por ciento de las familias visitadas no sembraron en la cosecha de postrera, debido principalmente a que no tuvieron acceso a semillas, y que el 46 por ciento de las familias que sí lo hicieron sembraron menos que en años anteriores por el mismo motivo.

FAMILIAS HAN VENDIDO SUS POCOS BIENES

La sequía y otros fenómenos naturales que afectan a la población de la zona seca del país desde 1997, han ocasionado un fuerte impacto en la economía familiar, descapitalizada por la necesidad de vender los pocos bienes disponibles ante la urgencia de hacer frente a una crisis que se ha convertido en una situación permanente, señala el estudio.

“Esto significa que la crisis que las familias están viviendo ahora, no es una crisis solamente ocasionada por la pérdida de la cosecha de primera del año 2001. La situación es difícil. Los hogares han sido afectados por diferentes fenómenos naturales y económicos en los últimos cinco años. Las familias están descapitalizadas y están en un círculo vicioso del que difícilmente podrán salir sin algún apoyo”, comentó Egedorf.

En un 80 por ciento de las comunidades consultadas, se comprobó que las familias se vienen enfrentando a una reducción de sus ingresos. A esto se suma la crisis en las haciendas cafetaleras que ha ejercido una fuerte recesión económica para un gran número de familias que dependen del trabajo asalariado en el campo.

La percepción manifestada por las familias de las comunidades estudiadas, es que la cosecha de postrera no les permitiría recuperar el nivel de vida que tenían antes de la sequía de este año, aunque esta cosecha era la oportunidad que tenían para hacerlo y así poder guardar alimentos para los meses de verano del próximo año.

USAID SUGIERE CAMBIAR ESQUEMA PRODUCTIVO

El equipo de expertos de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID), que participó en el estudio sobre seguridad alimentaria junto al Programa Mundial de Alimentos (PMA), encontró que existen zonas recurrentes con respecto a las pérdidas de cultivos causadas por fenómenos climáticos.

Por lo cual consideran que es necesario efectuar cambios en el sistema y estrategia productiva en dichas zonas, para así evitar que permanentemente sean objeto de ayuda humanitaria de emergencia.

“La estrategia debe asegurar que estas comunidades superen la situación de alto riesgo y puedan lograr su autosostenibilidad”, señala la recomendación de los expertos.  

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