- Unos 40 millones de personas en el mundo viven con SIDA, de las cuales 757 están en Nicaragua, según estadísticas nacionales. El sistema de salud nicaragüense carece de recursos técnicos, económicos y humanos para enfrentar esta plaga
Amalia Morales [email protected]
Diarrea y vómitos a un ritmo incontenible pusieron a Martha, de 20 en la sala de emergencia de un hospital capitalino.
En ese momento Martha, el nombre falso de una nicaragüense fallecida a causa del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) hace cinco meses, no sospechó que se trataba de la mortal enfermedad que acabaría con su vida años más tarde.
Fue en esa visita al hospital cuando Martha y su mamá —quien refiere la historia— supieron que su mal iba más allá de vómitos y diarrea.
“Yo pensaba que era cualquier otra enfermedad, pero nada de eso”, dice la madre, una señora de edad avanzada que vive en un barrio de la capital. Enterarse de que su hija tenía SIDA fue “muy duro”.
El calvario que se prolongó por siete años inició en el mismo hospital. El anuncio de que Martha era portadora del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), enfermedad incurable con la que hoy cargan 40 millones de personas en el mundo, fue seguido de maltratos.
“No le pasaban ni un vaso de agua”, dice la madre con resentimiento. Pero esa escena que está fija en su memoria se repitió en todas las poses posibles, en cada uno de los centros asistenciales donde estuvo su hija.
SIN RECURSOS
Aunque la incidencia del SIDA en Nicaragua es baja respecto de otros países pobres, el sistema de salud nacional no dispone ni de recursos económicos ni técnicos, según reconoce la titular del ramo, Mariángeles Argüello.
Eso significa que no hay atención especializada para los infectados, que los remedios necesarios para controlar la enfermedad están fuera de la lista de medicamentos esenciales del Ministerio de Salud (Minsa) y de los servicios de la seguridad social.
El testimonio de la madre de Martha agregaría que tampoco hay sensibilidad entre los que velan por la salud de los nicaragüenses, pese a que el SIDA abrió fuego en el mundo hace dos décadas.
Argüello reconoce la insensibilidad y dice que en ese sentido hay “planes para capacitar al personal”.
También hay proyectos para prevenir la enfermedad y mejorar la atención en sus distintas fases a quienes la padecen.
MAS HOMBRES
En cifras oficiales, en este país hay 757 portadores de la enfermedad. En vecinos como Honduras la prevalencia del VIH afecta a por lo menos el 1 por ciento de los adultos, de acuerdo con el informe mundial de ONUSIDA, Organización de las Naciones Unidas que aborda el tema.
Hay distintas formas de contagiarse de SIDA, pero la tendencia, en el mundo recae en los hombros de la gente heterosexual, es decir, los que gustan del sexo opuesto.
Nicaragua no dista de esa propensión. De 351 casos registrados por el Minsa, más de la mitad de los infectados, 193 son heterosexuales.
Y pese al estigma de que el SIDA es cuestión de homosexuales, éstos se ubican en segundo lugar, con 79 enfermos, seguidos de los bisexuales (los que se acuestan con gente de ambos sexos) que reportan 48.
La misma muestra revela que en este país hay más hombres con VIH que mujeres. 282 contra 69. La diferencia mundial es de más de 22 millones.
Sin embargo, se estima que cerca de la mitad que se infectan cada día son mujeres. Eso preocupa a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura FAO, porque “ellas” representan el 70 por ciento de la mano de obra agrícola y son las que producen el 80 por ciento de lo que se come en sus casas.
El Ministerio de Salud ha comenzado a brindar de un tratamiento especial a unas 15 madres portadoras de VIH.
Y si bien la mayoría de los enfermos hasta ahora son adultos, hay por lo menos un millón y medio de niños portadores del VIH en el globo terráqueo.
La infancia hace víctimas a los menores por contagio y por la pérdida de parientes. Se calcula que cada 14 segundos un niño pierde a su madre o su padre.
El SIDA ha dejado por lo menos 13 millones de niños huérfanos. El 95 por ciento de ellos se localiza en Africa.
Martha, a sus 27 años, dejó a tres en el desamparo. En países como Nicaragua se sabe que organizaciones no gubernamentales como Nimehuatzin dan seguimiento a los huérfanos por SIDA.
SIDA VS. POBREZA
Cada día hay mayor conciencia de que esta plaga va de la mano de la pobreza.
La mamá de Martha, recuerda que su hija, madre a su vez de tres, abandonó la panadería donde trabajaba.
Y su situación económica se agravó con la enfermedad. Ciertas curaciones no se las hizo en tiempo y fecha por falta de plata.
“El costo de los medicamentos constituye el principal obstáculo, tanto para los individuos como para los sistemas de atención de salud”, resume el informe de ONUSIDA.
En países como Tailandia las familias gastan en promedio 1,000 dólares al año en asistencia médica a sus enfermos. Las autoridades de salud nicaragüenses mantienen un promedio parecido.
Un programa del Minsa previsto a implementarse a partir del año entrante prevé adquirir medicamentos como región centroamericana para disminuir los costos.
La ministra de Salud dice que así podría lograrse una inversión de 1,200 dólares anuales por tratamiento. Mientras que cotizar como país elevaría los costos hasta en 6,000 dólares.
El último informe sobre el Estado de la población mundial destaca que siguen siendo insuficientes los fondos destinados a frenar el SIDA. Insiste en que los gobiernos y los organismos de financiación deben destinar más recursos.
Para Nicaragua el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aprobó una partida de cuatro millones y medio de dólares, que en el transcurso de dos años se emplearán para prevenir y tratar la enfermedad.
Aunque Martha ya no está para beneficiarse, su mamá, que se ha organizado contra la enfermedad, escuchó el anuncio de ese programa con una sonrisa. Cree que hace falta más que amor para los enfermos de SIDA.
ESPERANZA DE VIDA
“Hacia el 2015 la esperanza de vida en los países más gravemente afectados por el SIDA será de 60 años, cinco años menos que lo que habría sido en ausencia de la enfermedad”, según informes de Naciones Unidas.
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