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Cada hora que pasa 333 jóvenes se contagian con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) en el mundo.
Es decir, que cada día, contraen la mortal enfermedad unas 8,000 personas menores de 25 años, según declaró ayer Patricio Rojas, representante de la Organización Panamericana de la Salud, OPS.
Rojas dijo que en este año se reportaron cinco millones de nuevas infecciones.
La incidencia es alta, sobre todo, en los países desarrollados. El 95 por ciento de los contagios ocurren ahí.
Países como Nicaragua se consideran aún de baja prevalencia. Hasta septiembre de este año el Ministerio de Salud, Minsa, registra 757 casos.
Aunque cifras extraoficiales de organizaciones no gubernamentales sostienen que ascienden a miles los contagios por Sida en este país.
Esta enfermedad le quitó la vida a tres millones de personas en este año, que aún no concluye, según consta en el resumen del informe mundial de la epidemia. Mientras que en Nicaragua el Minsa reporta 188 muertes. Las autoridades no precisaron si ese dato corresponde a 2001.
La enfermedad acecha desde distintos flancos de la geografía nacional: las zonas fronterizas, la Costa Atlántica y la capital.
Chinandega, León, Rivas, Managua y las regiones autónomas del Atlántico son los departamentos donde más contagios se producen.
Mariángeles Argüello, Ministra de Salud, mencionó ayer que se trabaja en función de fortalecer el Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de Chinandega.
En la mayoría de países de Centroamérica y el Caribe el virus se pasa a través de las relaciones entre personas heterosexuales, no entre homosexuales como cree mucha gente.
El informe de Onusida, programa de la Organización de Naciones Unidas, advierte que en países como Nicaragua, México y Costa Rica “las relaciones sexuales entre varones son el principal modo de transmisión del VIH”.
Argüello reconoció que el sistema de salud nicaragüense no está preparado ni técnica ni económicamente para enfrentar la enfermedad. Se espera revertir esa realidad con la implementación de un programa que entrará en vigencia el año entrante y será financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a un costo de cuatro millones y medio de dólares.
Ese programa contempla un tratamiento a enfermos, campañas de prevención y educación a la población.