- Dispuestos y con expectativas por la Microfer navideña
Martha Danelia [email protected]
Gerardo Prado y Marta Aguilar son un matrimonio de pequeños marroquineros que han puesto sus esperanzas en la XIX Feria Navidad Microfer 2001 que inicia hoy en el Parque de Ferias de la Avenida Bolívar de Managua.
Ellos consideran que éste no fue el mejor año para el comercio debido a la incertidumbre que generó el proceso electoral, lo que los llevó a reportar bajas en sus ventas, razón por la que esperan reponerse durante los días que dure la feria.
“Nuestra expectativa es incrementar las ventas, dar a conocer el producto, siempre adquirimos nueva clientela ahí (en la feria) y esperamos que este año no sea la excepción”, expresa Marta Aguilar.
Este matrimonio posee un pequeño taller llamado Marroquinería Prado, que fabrica diversidad de productos en cuero y sintéticos de forma artesanal “pero de calidad y con fino acabado”, aseguraron.
Ellos generan en su taller tres empleos directos y hasta 12 “cuando es temporada buena”. La temporada buena la definen como los pedidos que les hacen diferentes empresas, entre ellas librerías y distribuidoras de equipos de oficinas, señalan que el producto más demandado es el maletín de cuero; aunque también fabrican fajas, portadocumentos, estuches para celulares, billeteras, carteras y bolsos.
La capacidad de producción de este pequeño taller dicen que depende del tipo de trabajo, por ejemplo, en maletines es de más de 500 por semana.
“Hay buena capacidad de producción, lo que no hay es el mercado, porque está la competencia de productos que vienen de Colombia, Taiwan y Panamá, por ejemplo, y a veces a menor precio, pero a veces no son de cuero ciento por ciento, por eso nos dicen que por qué el nacional es más caro que el extranjero, pero es por el cuero… porque el producto de nosotros es (fabricado) de puro cuero; pero la competencia es bastante pesada, entonces este producto es más caro, pero para vender tenemos que bajarlo, aunque los costos sean más elevados”, agregaron.
Aunque no manejan una contabilidad en su negocio, aseguran que el taller “nos da para sobrevivir de él, mantener a los niños, los estamos educando, comemos de él, nos vestimos y hemos hecho mejoras en la casa”, agregó Gerardo Prado.
Aunque por la competencia de productos extranjeros, dicen que reducen los precios de los productos.