Tito Rondón [email protected]
Estamos en la época de los nombramientos. Cada vez que termina un período presidencial se espera el cambio de los altos funcionarios del gobierno.
En los setenta eso era cada año; tradicionalmente en los países democráticos el gabinete entero renuncia para darle al líder del partido (premier, presidente) mano libre para cambiar a alguien si así lo desea.
En los últimos años generalmente si el funcionario se ha desempeñado bien y no se le necesita en otro puesto, pues termina en su cargo original cuando se le vence el período al Presidente.
Todo lo cual nos trae al posible nombramiento de la persona que se hará cargo del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes, mejor conocido como INJUDE.
¿Qué clase de trabajo ha hecho Carlos García en ese puesto?
Yo creo que por lo menos aceptable. No es ni un trabajo fácil ni uno en el que se pueda hacer mucho.
Es difícil, porque al que manda lo acusan de favorecer a su deporte o sus deportes favoritos, en perjuicio de los demás. Por ejemplo, a Carlos García lo acusan de favorecer al béisbol; tiene que andar casi gritando en todas las grabadoras que ni un centavo del presupuesto de INJUDE va a la pelota.
Entonces lo acusan de usar la mayoría de las llamadas telefónicas y de la comida para el béisbol o los beisbolistas… no se puede ganar.
La verdad es que para un puesto así hacen falta dos cosas, saber de deportes y saber administrar.
Lo primero es para saber a cuáles deportes darles cierta prioridad (a los que están activos y tienen competencias nacionales e internacionales), y saber los torneos que va a haber durante el año para poder anticipar los posibles gastos.
Lo segundo es para no desperdiciar el microscópico presupuesto asignado a esa dependencia.
O sea, que yo creo que cualquier persona ecuánime con habilidad administrativa y amor al deporte puede desempeñar el cargo.
Otro nombramiento importante es el de presidente del Comité Organizador de los VIII Juegos Centroamericanos, que se llevarán a cabo en Nicaragua en el 2005.
Aquí sí que se necesita una persona con un requisito básico: ser un gran organizador. Énfasis en la palabra gran.
Aquí es donde los defectos de Carlos García (manipulador de la prensa, mandón, etc.) se desvanecen en comparación con su capacidad organizativa. Nadie puede negar su currículo en este aspecto: los Mundiales de 1972, 1973 y 1994, la Copa Intercontinental de 1977, los Premundiales Panamericanos de 1993 y 1998, el Béisbol Especial.
¿Convendrá “guardar” a Carlos García en el INJUDE mientras llegue el momento de pasarlo al Comité Organizador de los Centroamericanos?
Y lo más importante, sin olvidar que el ingeniero Enrique Bolaños viene de familia deportista y sabe mucho de deportes. ¿Es Carlos García alguien a quien nombraría para un puesto el presidente electo?
En realidad, esa es la pregunta más importante.