- La historia de las dos medallas de oro, conquistadas por Elsa María Caldera en los 63 kilos, es la misma del
deportista nicaragüense abandonado
Hijalmar PadillaENVIADO ESPECIAL / GUATEMALA [email protected]
Desde enero de este año casi nunca falló a su preparación así lloviera, tronara o relampagueara.
Para Elsa María Caldera, una estudiante de 29 años, nunca hubo justificación para interrumpir los entrenamientos.
El sacrificio le permitió agenciarse dos preseas de oro y una de plata en la categoría de los 63 kilogramos durante el torneo de levantamiento de pesas de los VII Juegos Centroamericanos que tienen lugar en esta capital guatemalteca.
“Es que jamás dejé de pensar en las medallas de oro. Yo no quería otra cosa que ganar el oro con todo y que sabía que mi rival salvadoreña (Dalila Salinas) se estaba preparando con todas las de ley”, cuenta Caldera con su inseparable estilo campechano.
La doble medallista dorada pinolera así lo expresa al recordar los días cuando su deseo de superación fue su mejor acompañante en medio de la soledad y el sopor del gimnasio, ubicado en la UNAN-Managua, su base de estudios y entrenamientos.
“Aparte de la ayuda que me da la UNAN y un viático que conseguí con doña Miriam Fonseca, este esfuerzo sólo me cuesta a mí y a mí familia”, expresa entre la satisfacción y el rencor.
Cuando Elsa María decidió participar en estos Juegos estaba consciente de tener capacidad para darle alegría a Nicaragua en medio del infortunio.
Con cinco años de levantar el metal ferroso, con participación en los VI Juegos Centroamericanos de San Pedro Sula, Honduras, 1997, Juegos Centroamericanos y del Caribe en Maracaibo, Venezuela, 1998, y Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, 1999, ella estaba convencida de que había que batallar duro contra las limitaciones económicas que padece el atleta nicaragüense y las ventajas financieras que tienen los contendientes de los otros países del istmo.
“Antes yo jugaba voleibol, pero como soy bastante egocentrista, mejor decidí probar suerte en un deporte individual, y en las pesas me ha ido bien. Me están permitiendo sobresalir personalmente”, sostiene.
A FONDO CON ELSA CALDERA
¿Y ahora qué?
“Voy a continuar los entrenamientos con el objetivo de ganar medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en El Salvador, el próximo año”.
Pero, ¿otra vez con poca ayuda?
“Espero que mi situación cambie después de haberle dado dos de oro a mi país en estos Juegos”.
¿A quién admiras?
“Al atleta que se sacrifica, al deportista nicaragüense que siempre le da gloria a Nicaragua, sin ayuda, sólo por amor al deporte”.
¿Cómo hiciste para lograr este rendimiento?
“Ante la ausencia de un entrenador, no me quedó otro remedio que autoprepararme. Por suerte, un asesor cubano, Leoncio Pérez, dejó un plan de entrenamiento y yo lo adapté a mi ritmo”.
¿Y por qué los cambios?
“Porque el plan original implicaba mucho desgaste físico y tenía que vitaminarme. Pero, como a veces yo no tenía para comprar los recuperantes, entonces no me quedó otra cosa que bajar la carga mientras conseguía billetes. Si yo cumplo con ese plan de entrenamiento, seguro que barro con los primeros lugares en estos Juegos”.
¿La clave de tu éxito?
“Tener paciencia y autoexigirse. Así salí adelante”.
“¿Qué tanto vale la medalla?”
“Mucho, porque es el resultado de un gran esfuerzo realizado sin contar con las mínimas condiciones”.
¿ Y si te apoyaran?
“Entonces tendría nivel para ganar en Centroamericanos, Centroamericanos y del Caribe y en Panamericanos”.
En el silencio y pobreza de tu preparación, ¿qué pensaste siempre?
“Que a pesar de que sabía lo que aquí me esperaba, jamás perdí mi firmeza, nunca fui pesimista. Siempre pensé que iba a morir en combate”.
¿Las medallas para quién?
“Se las dedico a mis padres, María de los Ángeles López y Roberto Caldera. Ellos nunca me abandonaron”.
¿Cuál sería tu reacción en caso de que un político o un miembro del Gobierno salga a tu encuentro a felicitarte por tu triunfo?
“Daría la media vuelta y le diría que no es el momento para hipocresías, que debió aparecerse para apoyarme cuando más necesitaba”.