- Anoche en la inauguración de los VII Juegos Centroamericanos
Guatemala.-Los VII Juegos Deportivos Centroamericanos que mantendrán hermanados a los países de la región por espacio de trece días, fueron inaugurados hoy en Guatemala, donde las autoridades deportivas proclamaron la paz y el respeto entre los pueblos.
Una exhibición de gimnasia rítmica, la presentación de una banda de guerra de un colegio privado, el ingreso de las máximas autoridades deportivas del istmo, de las delegaciones deportivas y del jaguar Balmi, que está en vías de extinción en Guatemala y es la mascota de los juegos, así como la enarbolada de los pabellones, sirvieron de prólogo al programa oficial.
Los VII Juegos, cuyas competiciones empezaron el pasado jueves y en el que ya mantienen una rivalidad los atletas de El Salvador y Guatemala por las medallas, son, como lo dice el himno de la Organización Deportiva Centroamericana (ORDECA) “la paz de Centroamérica, un grito que empieza a amanecer”.
El presidente del Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos (COJUCA), Ricardo Castillo, destacó el hecho de que Guatemala ha sido la promotora de estas justas deportivas, pues celebró los primeros en 1973 y los terceros, los denominados “juegos de la paz”, en 1986.
Castillo dijo que estos juegos van a fortalecer el desarrollo deportivo regional para que Centroamérica sea considerada a medio plazo como un área de alto nivel competitivo.
“Estamos plenamente convencidos de que el deporte, asociado con la cultura y la educación, es la mejor opción para crear un estilo de vida basado en el respeto de los principios éticos y morales”, subrayó.
Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Guatemalteco (COG), Fernando Beltranena, proclamó que “aquí estamos para hacer historia, para demostrarnos a nosotros mismos y al mundo, que estos países en un momento en que la amenaza de la guerra es un hecho, nosotros estamos celebrando la vida y proclamando la paz”.
Mientras, el presidente de ORDECA, el salvadoreño Melecio Rivera, dijo que Guatemala ha cumplido con el compromiso y el reto de organizar los VII Juegos.
Se congratuló porque fue en Guatemala, hace 29 años, que se fundó la organización rectora del deporte centroamericano.
El secretario Ejecutivo de la Presidencia de la República, Harris Witbeck, declaró inaugurados los Juegos en medio de un bochornoso abucheo y de rechiflas, repetido cada vez que el maestro de ceremonias mencionaba su nombre.
Enseguida, el guatemalteco Mateo Flores, quien ganó la maratón de Boston (EEUU) en 1952, ingresó a la pista del Estadio que lleva su nombre, la “llama sagrada” que iluminará las justas deportivas, y que desde el pasado 10 de noviembre recorrió todos los países del área.
Entre otros destacados atletas, el fuego fue portado en la pista por el guatemalteco Julio Martínez, plusmarquista mundial en la marcha de 20 kilómetros en Alemania 1999 y por Sofía Granda, campeona mundial de boliche en Akita (Japón) en 1990, hasta que Euda Carías llevó la llama hasta el pebetero, elaborado por el escultor Efraín Recinos.
La ceremonia inaugural concluyó con la jura de los 2.255 atletas y de los 292 delegados, árbitros y jueces, la presentación de grupos artísticos y folclóricos, para cerrar con el lanzamiento de luces de bengala que llenaron de color el cielo nocturno de la capital guatemalteca.
Los festejos se vieron empañados por incidentes entre voluntarios que cuidan del orden en los juegos y periodistas, que forcejearon unos por evitar el paso de los comunicadores al área de ceremonias y los otros por lograr los mejores puntos de vista para las tomas.