- En un encuentro en Washington que contó con delegados de toda la región
Mariela Ocón Rodríguez [email protected]
La revisión y el rediseño de las políticas que están surgiendo en América Latina y la sostenibilidad financiera con que cuentan los países del continente para tomar acciones para la prevención y mitigación de los siniestros, fue el eje central de las discusiones del Primer Encuentro de la Red de Desastres Naturales.
Según una nota de prensa, dicho encuentro contó con la participación de representantes oficiales de los gobiernos de América Latina y el Caribe y expertos internacionales.
La nota señala que durante el encuentro se analizaron los sistemas y mecanismos institucionales con que cuenta América Latina, frente a los riesgos de desastres naturales.
Con un promedio de 40 desastres naturales importantes al año, América Latina ocupa el segundo lugar después de Asia donde los fenómenos ocurren con más frecuencia.
La reunión se realizó en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, donde se abordaron también opciones de políticas para prevenir y mitigar las pérdidas humanas y materiales causadas por fenómenos naturales que durante la década de los 90 causaron daños por unos 20 millones de dólares en la región.
La Red de Desastres Naturales forma parte del Diálogo Regional de Política auspiciado por el BID, con el propósito de impulsar un amplio debate en América Latina, sobre pobreza, educación, comercio, gestión y transparencia.
MIL 500 MILLONES
El financiamiento del BID para desastres naturales totalizó entre 1996 y 2000 unos 1,500 millones de dólares, destinados a mitigar los efectos del fenómeno de “El Niño” en Argentina, Guatemala, Paraguay y Perú; terremotos en Colombia y El Salvador; deslizamientos de tierra en Venezuela; y huracanes en Centroamérica y el Caribe.
Los financiamientos del BID, de los proyectos y la asistencia técnica, incluyen una facilidad de reconstrucción de emergencia de hasta 20 millones de dólares, una facilidad sectorial de prevención de desastres de hasta 5 millones de dólares por préstamo, la reasignación de préstamos existentes frente a las catástrofes, y un fondo de cooperación técnica de emergencia.