Periodistas fueron asesinados con saña

Cuerpos apedreados y acribillados AFP PESHWAR, PAKISTÁN.- El “brutal” asesinato de cuatro periodistas el lunes en la carretera de Jalalabad (este) a Kabul, no fue obra de ladrones, según el testimonio de sus colegas y de personas que vieron los cadáveres, que están siendo transportados a Islamabad para su repatriación. “Fueron brutalmente asesinados”, declaró el […]

  • Cuerpos apedreados y acribillados

AFP

PESHWAR, PAKISTÁN.- El “brutal” asesinato de cuatro periodistas el lunes en la carretera de Jalalabad (este) a Kabul, no fue obra de ladrones, según el testimonio de sus colegas y de personas que vieron los cadáveres, que están siendo transportados a Islamabad para su repatriación.

“Fueron brutalmente asesinados”, declaró el miércoles, bajo anonimato, un empleado del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que llevó los cuerpos de los periodistas de Jalalabad hasta Peshawar (noroeste de Pakistán).

“Fueron apedreados y acribillados, con gran cantidad de balas en el pecho, en los brazos y en otras partes de su cuerpo”, añadió esta fuente.

Los periodistas son Julio Fuentes, del diario español El Mundo; la italiana del Corriere della Sera, María Grazia Cutuli; el camarógrafo australiano Harry Burton, y el fotógrafo afgano Azizulá Haidari, estos últimos de la agencia británica Reuters.

Según las personas que vieron los cuerpos en el Khyber Medical College (Instituto Médico-Legal) de Peshawar, los periodistas presentaban signos de haber sido golpeados con piedras y tiroteados.

“No se trató de un robo”, declaró Jack Redden, el director de Reuters en Pakistán, que perdió a dos de sus reporteros gráficos.

Dirigentes de la Alianza del Norte en Kabul dijeron el miércoles a la ONU que el asesinato pudo ser obra “de ex combatientes talibanes”.

Según el coordinador regional de acciones humanitarias de la ONU, Mike Sackett, sus interlocutores afganos anunciaron “la apertura de una investigación”.

De acuerdo con los testimonios recogidos tras la tragedia, los periodistas formaban parte de los dos vehículos de cabeza de un convoy de prensa que viajaba a Kabul cuando fueron atacados en la región de Sarobi, una zona montañosa y desierta.

Según testimonios de los conductores, recopilados por Redden, tres hombres armados detuvieron los coches de los periodistas en la carretera y ordenaron a los conductores que se fueran, diciéndoles que si creían “que los talibanes están acabados”, se equivocaban.

Los asaltantes advirtieron a los conductores que nunca más transportasen periodistas extranjeros.

Luego, habrían ordenado a los cuatro periodistas, entre los que estaba el fotógrafo afgano de Reuters, que les siguiesen a las montañas.

Ante la negativa de éstos, los golpearon con piedras antes de matarlos.

“No estaban interesados en el robo”, añadió Redden, revelando que no tocaron ni el coche ni el material.

Se da la circunstancia de que el periodista afgano hacía 18 años que no pisaba su país. “Hacía tanto tiempo que no podía ver mi país”, dijo a un aduanero de Torjam, la ciudad paquistaní fronteriza, cuando éste le advirtió de las dificultades de volver a Pakistán una vez franquease la frontera.  

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