El parque es el asidero de adolescentes y niños trabajadores que dejaron de estudiar por ayudar en sus hogares y mantener a sus familias.

Violencia y desempleo los sinsabores de los pueblos del Norte

Las pandillas y el desempleo son los principales azotes de 28 municipios del Norte del país, según análisis del Centro de Estudios Internacionales que, además, señala que la violencia doméstica y la violación de los derechos de la población son expresiones que tampoco pasan inadvertidas entre la gente Amalia Morales [email protected] En Estelí, “Los Power […]

  • Las pandillas y el desempleo son los principales azotes de 28 municipios del Norte del país, según análisis del Centro de Estudios Internacionales que, además, señala que la violencia doméstica y la violación de los derechos de la población son expresiones que tampoco pasan inadvertidas entre la gente

Amalia Morales [email protected]

En Estelí, “Los Power Ranger”, “Los Pichetes”, “Los Batos Locos” y “Los Frijoles”, no son sinónimos de caricaturas infantiles que pasan por la televisión.

Son parte del repertorio de nombres de las 11 pandillas del municipio que desgastan las suelas de la seguridad ciudadana en el municipio.

Las bandas juveniles son la viva expresión de la inseguridad ciudadana, situación que a su vez se considera el mayor problema en 28 municipios del norte del país, entre esos Estelí.

Así lo revela la segunda encuesta sobre “Conflictividad municipal” que hizo el Centro de Estudios Internacionales (CEI), antes de las elecciones nacionales.

El CEI consultó a 2,467 personas de municipios de Estelí, Nueva Segovia, Madriz, Matagalpa, Jinotega y del Distrito V de Managua (donde está la organización) y un 18.2 por ciento de los consultados considera que la inseguridad es el mayor conflicto de su municipio.

Mientras en Estelí unos 200 jóvenes pertenecen a pandillas, en Jinotega hay 86 agrupados en ocho bandas.

A la inseguridad le sigue el desempleo con un 13.7 por ciento. En municipios como Sébaco y La Trinidad, que fueron incluidos en la encuesta, las tasas de desocupación superan al 40 por ciento de sus pobladores, según estimaciones de distintas autoridades.

En Nicaragua más de la mitad de la población vive con menos de un dólar al día y sólo hay ocho policías para la seguridad por cada 10 mil habitantes.

DESOCUPACION EN EL VALLE

En el Valle de Sébaco, a 102 kilómetros al norte de Managua, la producción hortícola está deprimida. Denis Calixto Soza, vendedor de pepinos desde hace 20 años, dijo que la producción “ya no es como antes”.

“Antes de un plantío se sacaban 100, hasta 200 sacos de pepinos, ahora lo más 15 ó 10”, contó.

Para Soza, la baja en la producción tiene que ver con el desempleo; sin embargo, él cree que el principal problema de Sébaco no es la inseguridad ni la desocupación, sino las aguas negras, que no tienen tratamiento. “Aquí bebemos agua contaminada”.

Pero en Sébaco la gente concibe como su tercer problema “el privilegio a familiares y allegados”, según destaca la consulta del CEI.

En otros municipios como Matagalpa, Jinotega, El Tuma-La Dalia y San Ramón, el paro de miles de obreros agrícolas es consecuencia de la caída de la actividad cafetalera.

La falta de empleo llegó a generar estado de hambruna en poblaciones de El Tuma-La Dalia, a mediados de año.

MALTRATO CASERO

En términos generales, la violación a los Derechos Humanos y la violencia dentro de las familias, ocupan el tercero y cuarto lugar entre los problemas de la gente, con un 13.4% y un 13%, respectivamente.

En Estelí las denuncias de agresiones contra mujeres y niños representan el 28.5 % de los delitos que se cometen en el departamento. En Jinotega estos delitos representan al 35 por ciento.

En lo que va del año la Comisaría de la Mujer y la Niñez registra en este departamento la cantidad de 636 denuncias sobre violencia dentro de las casas.

Los golpes, el maltrato verbal, las amenazas, los raptos son algunas de las figuras más visibles de la violencia doméstica.

Las Comisarías de la Mujer y la Niñez diseminadas en esos municipios, reconocen que buena parte de la violencia doméstica se concentra en el campo, entre la gente de escasa preparación académica y entre las mujeres con muchos hijos. También se considera una consecuencia de la crisis económica, del desempleo que padecen muchas familias.

SILENCIO PARA NO AFECTAR ESTATUS

Sin embargo, se reconoce que no se denuncian por una cuestión de estatus social, según reconoce la capitana Martha Duarte, jefa de la Comisaría de La Mujer y la Niñez de Jinotega.

La última Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (Endesa), en su capítulo sobre Violencia Intrafamiliar, destaca que el 29 por ciento de las mujeres alguna vez han sufrido abuso sexual o físico de parte de sus parejas.

El estudio de Endesa dice que el 36 por ciento de las abusadas estaban embarazadas, y muchas son maltratadas en presencia de los hijos.

Y la violencia genera violencia. En Wiwilí es fresca la historia de la campesina que decapitó a su pareja luego de que la maltratara a ella y a sus hijos.

SIN DERECHOS

La violencia no sólo es casera. Está en la calle. La gente se queja de violación a sus derechos, y buena parte apunta su dedo acusador hacia autoridades como la Policía.

El “maltrato policial” es un conflicto recurrente en municipios como Matagalpa, Jinotega, Ocotal, Estelí, Somoto y Sébaco.

Nubia Dávila, inspectora de la Policía de Sébaco, explicó que muchas de las denuncias de la población contra la Policía no son probadas, y se trata de “puro desprestigio” hacia la institución.

Dávila dijo que en esa jurisdicción son raras las ocasiones en que se ha procesado a policías, porque se les comprobara culpabilidad.

(Con la colaboración de Adolfo Olivas, Silvia González y Juan Carlos Sarmiento).

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