- La alarma es creciente en por lo menos seis municipios situados en la zona seca del Norte
Amalia Morales [email protected]
La plaga del gorgojo en Nueva Segovia, la escasez de agua de Matagalpa, la deforestación y la erosión de los suelos en la zona seca del Norte, son realidades que cada vez más agobian a la población.
El primer estudio sobre conflictos del Centro de Estudios Internacionales (CEI), realizado el año pasado para las elecciones municipales, arrojó que el problema central es la “degradación del medio ambiente”.
En esa ocasión fueron consultadas autoridades locales y candidatos a alcaldes.
En la segunda encuesta que se aplicó entre ciudadanos comunes y corrientes, si bien el deterioro ambiental no figura como la principal problemática en términos globales, destaca en casos particulares.
Los encuestados de Jalapa identificaron como su primer mal la deforestación. En ese municipio, la mayor parte de ese bosque desapareció al filo de la motosierra.
Y como consecuencia, el despale amenaza las fuentes de agua potable. Así lo ve el 12.9 por ciento de los consultados en Quilalí.
En este municipio sus tres primeras dificultades son de orden ambiental.
El binomio agua y bosque es una constante de alarma entre pobladores de San Juan de Limay, La Trinidad, Condega, Wiwilí, Jinotega y Matiguás, entre otros.
José Antonio Laguna, de la comunidad de San Francisco, ubicada a siete kilómetros al sur de La Trinidad, dijo que más que el desempleo les preocupa la falta de agua.
“A cada rato se va el agua que baja de aquel cerro”, dijo Laguna señalando la montaña que estaba a su espalda.
La ausencia de leña es uno de los efectos de la deforestación que mucho resiente la gente en la zona seca, según explicó Antonio Belli, consultor del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible (Conades).
Aracelli Hernández, comunitaria de San Francisco, dijo que cada vez tienen que ir más lejos a buscar leña porque los cerros están desnudos.
QUIEREN SALUD
Belli, quien realizó un amplio trabajo de consulta en los municipios para elaborar el documento “Visión de nación” del Conades, resaltó que la gente joven quiere salud.
“Los jóvenes se quejan de la falta de acceso a los medicamentos”, afirmó el consultor.
De la misma forma que la gente reconoce los problemas ambientales se reconocen el resto de dificultades; sin embargo, Belli dijo que lo que hace falta es potenciar las capacidades de la población.
En otras palabras, esto significa dar el anzuelo y no el pescado. “La gente quiere que se le diga cómo hacerlo. Está clara de que el gobierno no es responsable de todo lo malo, pero quieren recursos y cómo hacerlo”, explicó el consultor.