Juanes una aparición divina

Ahora, de momento, todo el mundo se estaba fijando en él… minutos después que el mismo artista anduvo paseando por los pasillos del American Airlines Arena, de Miami, sin llamar la atención. En ese preámbulo, unas chicas despistadas se le acercaron y le preguntaron: “Y tú, ¿a qué te dedicas?… ¿eres periodista?”. Y él respondió […]

Ahora, de momento, todo el mundo se estaba fijando en él… minutos después que el mismo artista anduvo paseando por los pasillos del American Airlines Arena, de Miami, sin llamar la atención. En ese preámbulo, unas chicas despistadas se le acercaron y le preguntaron: “Y tú, ¿a qué te dedicas?… ¿eres periodista?”. Y él respondió en voz baja: “Ni periodistas ni fotógrafo… yo soy cantante, tengo un álbum y soy de Colombia”.

“La primera llamada fue a mi madre (Alicia) en Medellín. Ella siempre ha sido firme conmigo, en los momentos más difíciles y en los chéveres”, cuenta Juanes, de 28 años que se llevó el récord de siete postulaciones a los Grammy Latinos 2001, dejando boquiabiertos a periodistas y a colegas artistas.

¿Y la segunda llamada de Juanes? Ahh, pues ésa él se la reserva pero, de seguro la hizo a su novia, la modelo y actriz colombiana Karen Martínez, a quien conoció en el rodaje del video para su sencillo Podemos hacernos daño. Esa chica sí que le ha hecho “daño”, pero de buena forma claro.

“¡Hermano, fue una sorpresa demasiado grande y tenaz!”, continúa el poeta callejero que deslumbró a los miembros de la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación (LARAS), a cargo del Grammy Latino, con su álbum Fíjate Bien (Surco/Universal).

El artista con 20 años de carrera (según parece, nació con una guitarra debajo del brazo), que fusionó rock, vallenato, cumbia y funk en su disco debut como solista (antes perteneció al grupo Ekhymosis) fue postulado para álbum del Año, Mejor Artita Nuevo, Mejor álbum de Rock, Grabación del Año, Mejor Canción de Rock, Mejor Vídeo Musical y Mejor Solista Vocal para álbum de Rock.

“No lo podía creer. Imagínate, man, estaba al lado de gente que admiro muchísimo… Paulina Rubio, Alejandro Lerner, Willy Chirino”, recuerda Juanes sobre los otros artistas en tarima que fueron leyendo los nombres de los postulados. Incluyendo el de él.

Lo que Juanes se llevó consigo fue una muda de ropa cuando Fernán le dijo que tenía que salir pero ya de Bogotá rumbo a Miami, para estar presente en el anuncio de las postulaciones. A su llegada a esta ciudad, Juanes se lanzó a comprar una camiseta (de $12), para acompañar sus jeans, y a lavar sus tenis.

“Al otro día, cuando subió a la tarima, todavía estaban echando espuma”, recuerda entre risas Fernán Martínez. “Es que el tipo es muy sencillo, buena gente y tímido. En eso estriba gran parte de su éxito”. Éxito que encuentra semilla en la ciudad colombiana de Medellín, capital del estado de Antioquia, tierra de los llamados “paisas”.

Juan Esteban Aristizábal, mejor conocido desde chico como Juanes, creció en el seno de una familia de clase media, lo mismo aprendiendo a cocinar arepas que a tocar guitarra con sus cinco hermanos y su padre. Con ellos se empapó de la herencia musical folclórica que hoy divulga: el vallenato de la costa, los mambucos y pasillos del interior. Música arrabalera, de cantina, con la que hay que darse 10 cervezas y celebrar sin razón.

Juanes, que estudiaría diseño industrial en la Universidad Pontificia de Medellín, desarrolló un apetito musical voraz, que abarcaría desde Los Pachos hasta la salsa, de Los Chalchaleros argentinos a los tangos, pasando por todas las vertientes del rock.

Entrando en la adolescencia, la rebeldía entregaría a Juanes al rock de Led Zeppelin, Black Sabbath, Slayer y otras bandas de metal. El rock en español también se grabaría en él como los tatuajes tribales que lleva en sus brazos: Caifanes, Soda Stereo, Charly García, Fito Páez.

Vino entonces Ekhymosis, la banda fundada por Juanes con amigos del barrio, que duró lo que tenía que durar. Cuando se disolvió el grupo, objeto de elogio por la crítica y culto por algunos fans (aunque no muchos), “fue porque, después de más de 10 años juntos y cinco discos, estábamos cansados”, explica Juanes.

Eran tiempos turbulentos para el artista. De duelo. Duelo por la muerte de su padre a causa de un infarto; duelo por el rompimiento del grupo; duelo por su separación con una chica. Detrás de un nuevo comienzo, conociendo apenas un puñado de personas en Los Ángeles, con una muestra de su música y muchas ansias de que lo escucharan, Juanes se mudó a la ciudad de los sueños, en busca justamente del sueño de todo artista: la consagración.

“Hermano, fue una época difícil”, reflexiona sobre su llegada a California en 1998. durante año y medio, y mientras tocaba en bares de dudosa reputación dando a conocer su particular brebaje musical, Juanes escribió unas 40 canciones que reflejaban el estado de ánimo en el que se encontraba. De esos temas, extrajo los 12 que conforman Fíjate Bien. Una de la canciones en ese disco, Fricción, por ejemplo, es una carta de amor a su padre.

Juanes se dio a la tarea de buscar un productor y un sello discográfico que aceptaran su música tal cual es, y eso logró en el reconocido productor musical argentino Gustavo Santaolalla (Molotov, Café Tacuba, entre otros), quien lo escuchó y decidió firmarlo. “Gustavo conocía un poquito de Ekhymosis. Le pareció chévere que habláramos”, cuenta Juanes.

Entre Santaolalla y el sello Universal se lanzó Fíjate Bien, que Michael Greene, presidente ejecutivo y CEO de LARAS y de su contraparte en inglés, NARAS, elogió diciéndole a Juanes poco antes de las nominaciones a los Grammy Latinos: “hace cinco años que no escuchaba algo tan maravilloso como eso. Sigue haciendo lo que tu corazón te dice”.

Y es que eso es lo que ha hecho siempre. Seguir lo que le dice el corazón. Como cuando se mudó a Miami, y no precisamente por la música, sino porque no se sentía a gusto en California.

“En Miami tengo a mi gente, estoy más cerca de Colombia, y es más latina para mí. Después de año y medio en Los Ángeles, me di cuenta que no podía adaptar”, reconoce.

De Universal lo refirieron a Fernán Martínez, el ex manager de Enrique Iglesias.

“Yo llegué con mi disco bajo el brazo, y no pensé que le fuera a interesar a Fernán”, recuerda Juanes. “pero le pareció súper interesante la cosa, y el hecho de que yo lo hacía todo”.

O sea, no sólo componer y cantar, sino tocar instrumentos como la guitarra, el tiple y el keyboard. “A mí me vale que Fernán ha respetado mi música, que cree en mí, porque él siempre lo que ha representado es pop”, dice Juanes.

En el proceso de encontrar y desarrollar su propio sonido, sin embargo, Juanes regresó a sus raíces colombianas. “Con Ekhymosis era muchísimo más anglo”, afirma el artista. “ya no me da pena tener lo que tengo, lo que tiene que ver con Colombia. No sé qué tipo de música hago, si es rock o no, porque combino elementos de folclore, hip-hop, R & B, rock”.

Todavía disfruta de grupos como Pearl Jam y Metallica, continúa, “pero si me pongo a hacer música como ellos, es realmente diferente. Nosotros venimos de otra raíz, de otro pasado. Tenemos que ser auténticos, y creo que eso está pasando con muchos artistas, y en general con la música latina”.

El amor por su tierra naturalmente se manifiesta en su música, donde la preocupación social encuentra espacio en temas que trascienden fronteras. “De alguna forma, mi música tiene mucho que ver con Colombia, pero también hablo de lo que es la vida hermano, de que hay que tener cuidado con la droga, la corrupción, la envidia”, dice quien en septiembre del año pasado, formó parte de una campaña librada en pos de la erradicación de minas en territorio colombiano.

“Digo lo que pienso. A veces, amanezco muy feliz, y en otras, muy aburrido”, admite Juanes. “Para mí, mi disco, aunque de pronto alguien lo vea fatalista o trágico, es un disco de amor. es por la raza, por la familia, por Dios”.

Es por lo anterior que hay que fijarse bien en Juanes.

Fíjate bien en el futuro de Juanes

Sus temas Fíjate Bien, Podemos Hacernos Daño y Nada ocupan los primeros lugares de popularidad en las estaciones de radio en Colombia, México, Venezuela, Centroamérica, Puerto Rico y algunas ciudades de Estados Unidos, y sus video clips siempre han estado en alta rotación en MTV, MTVS, TelehHit o HTV, en especial el controversial Nada, que muestra los últimos minutos de un condenado a muerte en la silla eléctrica.

En este preciso momento, Juanes participa en una gira de conciertos por ciudades de Estados Unidos, entre ellas Denver, Milwaukkee, Chicago, Boston, Nueva York, Miami, Atlanta, Houston, Dallas, San Antonio, El paso, Phoenix, Los Ángeles, San Diego y San José.

Después viajará a Bordeaux, Francia, para participar en un seminario-taller internacional de autores y productores y, de regreso a su país, realizará un concierto popular para celebrar la reinauguración del Museo Nacional de Colombia en Bogotá.

Tomado de la Revista Ocean Drive

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