Estimada psicóloga:
Estoy escribiendo porque tengo un problema; yo así lo considero. Soy una mujer de 25 años, viuda y pronto divorciada, pero separada de mi esposo desde hace cinco meses. El problema es que conocí un muchacho menor que yo y me hice novia de él. Él sabe casi todo acerca de mi pasado, me refiero a mi viudez, el divorcio, etc., al estar de novios la principal condición que nos pusimos fue que nadie se diera cuenta de la relación que existe entre nosotros.
No me gusta mucho esa situación, pero creo que es lo más conveniente por una parte pero por otra no, ya que él a veces de comporta muy indiferente conmigo y además es bien amoroso con ciertas amigas frente de mí, él dice que es por guardar las apariencias pero no le creo. También es bien simple conmigo, aunque estemos solos, aparte que casi no tiene tiempo “dice él” para estar conmigo por lo cual casi no nos vemos.
A veces nos comunicamos por teléfono, a veces de causalidad nos vemos y a veces ni nos vemos ni nos hablamos porque a mí no me gusta estarlo llamando y si él no me llama yo tampoco.
Bueno la cosa es que quisiera que usted me aconsejara qué puedo hacer ya que a veces creo que él está conmigo no sé por qué. Varias veces antes que nos hiciéramos novios él me dijo que le gustaba aprender de las personas mayores, me parece que él está conmigo sólo por “aprender” y tengo miedo de enamorarme de él y quererlo demasiado y que él no me corresponda de igual manera.
Respuesta:
Si yo pudiera estar personalmente con vos lo primero que te preguntaría es: ¿qué esperás de una relación de pareja?, ¿qué buscás en los otros las cosas que están dentro de vos y aquéllas que tienes que buscar por vos misma?
Percibo tu gran necesidad de ser amada, aceptada, a cualquier costo, fingiendo asumir decisiones que te incomodan, te ponen en desventajas y te visibilizan. No me das datos sobre el rompimiento de tu relación anterior, cuáles fueron esos motivos, pero más que saberlo yo, sería bueno que te revisés, y te hagás tu propio diagnóstico sobre lo que le está pasando a tu vida.
Una relación que te genera desventajas, donde no tenés la libertad de expresarte abiertamente y sin miedos no tiene en sí razón de ser, ni son sus cimientos fuertes para que pueda sostenerse por sí sola.
Más que detenerte a pensar por qué él se comporta así, es determinante que te des cuenta de cuánto le estás permitiendo hacer, sin plantear tus puntos de vista, sin negociar y donde es sólo él que decide el lugar, las condiciones, las pautas y las horas que rigen esa relación. No te olvidés que una relación se construye entre dos y vos en ésta estás sólo de espectadora, esperando que otros hagan por vos lo que sólo a vos te compete hacer.
Un aspecto que es muy importante trabajar en todo tipo de relación es aprender y apropiarnos de la capacidad de ser asertivos. Esto significa aprender a respetar lo que sentimos y pensamos, ser capaces de decir sí cuando queremos decir sí y ser también capaces de decir no cuando queremos decir no. Sin temor a que nuestra pareja o la otra persona cambie su concepto sobre nosotras o deje de querernos. Por que una relación donde tenemos la libertad de expresarnos es un derecho que todo ser humano hombre o mujer, niño, niña o adolescente tienen.
¿Cuántas cosas en tus relaciones negociás o te las han impuesto sin tomar en cuenta tus opiniones?
Todo lo que vos tengás que decirle a él o a cualquier otra persona es importante porque viene de vos. Y vos sos única, no hay otra en este mundo idéntica a vos. Si sos una creación de Dios por qué no asumir en contra la misión y el significado que él desea que le des a tu vida, porque cuando una encuentra su misión en este mundo (distinta a sufrir atropellos e injusticias), nos damos cuenta porque le encontramos el gusto y el sentido a la vida, porque estamos bien.
Vos sos y te merecés mucho más de lo que estás aceptando para vos misma. No es justo que te conformés con migajas, con tan poco, cuando te lo merecés todo.