¿Y ahora?

Edgard Rodríguez C. [email protected] Taiwan.— Ha llegado el momento de emprender el viaje de regreso a casa. Y se retorna con las manos vacías. Pero les puedo asegura que no es frustración el sentimiento que se alojó en el corazón de los jugadores de la Selección. Sí, hubo algunas lágrimas como manifestación de impotencia tras […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Taiwan.— Ha llegado el momento de emprender el viaje de regreso a casa. Y se retorna con las manos vacías. Pero les puedo asegura que no es frustración el sentimiento que se alojó en el corazón de los jugadores de la Selección.

Sí, hubo algunas lágrimas como manifestación de impotencia tras ser eliminados, pero ha podido más la satisfacción de haber realizado su mejor esfuerzo, que el resultado final, que lamentablemente fue desfavorable.

Cada cual es libre de interpretar esta eliminación del modo que estime conveniente, pero en mi condición de testigo presencial de los hechos, no sería justo de mi parte, no reconocer que se hizo lo que se pudo frente a tanta adversidad.

Hubo juegos a nuestro alcance, y quizá el que más duele es el de Dominicana. Incluso el de China. Pero, ¿cuántas veces hemos escapado de vencer incluso a los propios cubanos como en Edmonton 1995 para luego ceder ante la realidad?

No obstante, creo que lo esencial es tomar la experiencia para someter nuestro béisbol a un verdadero replanteo que nos permita aspirar a mejores resultados en un contexto que nos es desfavorable. Hemos quedado atrás.

Soy de los que insisten que nuestro país sí produce talentos. Lo que no hay es una verdadera escuela que permita el pulimento de esos jóvenes. Nuestros peloteros llegan a aprender a jugar a primera división. Entonces ya tienen 25 años.

De frente a la próxima temporada de pelota superior, me sitúo entre los que se apuntan por un torneo de seis equipos. Pienso que es a lo más que podríamos aspirar, pero si pueden ir ocho, está bien. No lo veo mal. Sería útil.

Los equipos siete y ocho, usualmente son tropas que no pueden aspirar al título por falta de recursos. Y juegan con jóvenes. Pero justo de ahí salen las figuras que luego dominarán el escenario. A los otros sólo les interesa ganar.

Diego Sandino, quien ha recuperado su status, salió del Carazo. Julio Ráudez y Alvaro López de los Pinoleros. Adolfo Matamoros y Olman Rostrán crecieron en el Chinandega sin opciones campeoniles. En fin, la prueba salta a la vista.

Se pueden hacer variantes, y es mejor comenzar ahora.  

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