- Primera sesión fue insípida
AFP
DOHA.- Las espadas siguen en alto para llegar a un acuerdo sobre las bases de una nueva ronda comercial, admitió este viernes el director general de la OMC, Mike Moore, en la inaguración de la conferencia de Doha, casi dos años después del fracaso de Seattle.
“No se ha acordado nada por el momento”, dijo Moore ante representantes de 142 países miembros, de países candidatos, periodistas y un grupo de manifestantes antimundialización que consiguió ingresar al recinto.
“Las grandes diferencias siguen ahí”, aceptó Moore, aunque el director general de la OMC explicó que los trabajos para liberalizar el comercio han dado como resultado un borrador “claro”, con problemas reducidos “al mínimo”.
La conferencia de la OMC se abrió bajo grandes medidas de seguridad, reforzadas en las últimas horas, con soldados apostados con ametralladoras en un amplio perímetro en torno al hotel sede de la reunión, y policías en todos los rincones del edificio.
A pesar de ello, un grupo de militantes liderados por el sindicalista francés José Bové, acreditado ante la conferencia, consiguió penetrar en la sala de actos de forma pacífica.
La última conferencia de la OMC terminó en Seattle (Estados Unidos) en 1999 con un fracaso estrepitoso, propiciado tanto por las manifestaciones en la calle como por el desinterés de Estados Unidos, y la desconfianza de los países menos desarrollados.
El tono ha cambiado radicalmente en esta ocasión. La economía mundial podría entrar en recesión el año que viene, por lo que “se necesita una señal de confianza en los mercados abiertos y un compromiso para cooperar internacionalmente”, resaltó Moore.
Las negociaciones a lo largo de los próximos cuatro días en Doha se centrarán en un borrador de declaración final que intenta equilibrar los intereses encontrados de países en vías de desarrollo y ricos.
SINGULAR PROTESTA
Unos cincuenta representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG), entre los cuales estaba el sindicalista francés José Bové, manifestaron este viernes ante la sala donde estaba prevista la apertura oficial de la cuarta conferencia ministerial de la OMC, en Doha.
Los manifestantes, que se habían tapado la boca con cinta adhesiva para simbolizar el hecho de que se consideran “sin voz en el seno de la OMC”, enarbolaron pancartas bajo la mirada indiferente de los delegados que iban entrando.
Luego, a medida que esos delegados se instalaban en la gran sala del hotel donde se celebra la conferencia, los manifestantes se quitaron la cinta adhesiva y empezaron a gritar eslóganes contra la Organización Mundial de Comercio (OMC).