Salvador Murillo Vélez
Desde la ampliación de la carretera Managua-Masaya, los miles de automovilistas que por obligación la recorremos, hemos padecido de angustia, desesperación y tensión, por las diferentes incomodidades a que se nos ha sometido.
Desde su arranque en la Avenida “Paul Genie” sufrimos las consecuencias de no haber previsto cortos desvíos a medida del avance de la obra, pues tuvimos que pasar muy cerca de las máquinas pesadas con que trabajaban, exponiéndonos al peligro en todo momento, había partes donde con costo pasaba un automóvil, arrastrando el chasis en los túmulos de tierra dejados por las máquinas pesadas encargadas de esos trabajos.
En varios trechos de la carretera, que está rayada y señalizada, han estado abriendo zanjas para reparar tuberías y para eso cortan la circulación vial, dejando a un solo lado de la carretera, o sea la mitad, el flujo automovilístico y es ahí donde se forman las tremendas colas, y con esto la tensión que se agudiza más con los indisciplinados buseros, microbuseros y camionetas, que no hacen fila sino que pasan al lado derecho quitándole el derecho de pasada al que está adelante en la fila y que se aparta para no ser atropellado.
Estos abusos se tienen que aguantar porque la Policía de Tránsito, que está obligada a vigilar que no se cometan esas faltas, brilla por su ausencia y es ahí donde impera la ley del más fuerte, ¿por qué? Por la falta de autoridades.
Que estos errores señalados por el suscrito de ninguna manera sean para quitarle méritos obtenidos, porque se ha hecho un buen trabajo.