- FMI y EE.UU. acceden a dar 8,000 millones de dólares en asistencia adicional al país sudamericano aquejado por recesión económica
- A cambio, Argentina debe cumplir cabalmente plan de déficit cero y empujar las negociaciones del Mercosur con EE.UU. sobre libre comercio
Patricia SouzaEFE
WASHINGTON.- El acuerdo por el que Argentina logrará una ayuda adicional de 8,000 millones de dólares del FMI contiene duras condiciones impuestas por Estados Unidos, cuyo gobierno es escéptico ante los rescates de las economías en crisis.
El compromiso a ultranza de Argentina con el durísimo ajuste fiscal contenido en la Ley de “Déficit Cero” y un plan que incentiva la reordenación voluntaria de la elevada deuda exterior del país fueron los requisitos de EE.UU. para apoyar un préstamo que siempre miró con desconfianza.
La noche del martes, el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Koehler, anunció que recomendará una nueva ayuda de 8,000 millones de dólares para Argentina, tras doce días de intensas negociaciones de una misión de ese país en la sede de esa institución y en el Departamento estadounidense del Tesoro.
En sus programas, el FMI siempre exige un serio ajuste fiscal y recortes en el gasto público, pero en esta ocasión el acuerdo con Argentina es bastante novedoso.
El FMI dedicará parte del dinero (3,000 millones de dólares) a apoyar una reestructuración voluntaria de la deuda argentina, que, con casi 130,000 millones de dólares, supone una dura carga para la recuperación del crecimiento en un país que vive en recesión desde hace tres años.
Ésta ha sido una de las principales condiciones impuestas por EE.UU., que se había mostrado renuente a aprobar nuevos fondos para Argentina, a menos que el país se comprometiese a serias reformas fiscales dirigidas a apoyar un crecimiento estable.
“Parte del nuevo programa se dedicará, específicamente, a apoyar un canje voluntario de deuda para ayudar a hacer la situación fiscal del país más sostenible”, explicó anoche el secretario estadounidense del Tesoro, Paul O’Neill.
Washington se encontraba en una situación complicada, pues no quería apoyar una asistencia que se identificase como un rescate tradicional de una economía en crisis, al estilo de las lideradas por el gobierno demócrata de Bill Clinton.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) trabajan de cerca con las autoridades argentinas, pero de momento no prevén nuevos préstamos para el país, dijeron ayer a EFE fuentes de esos organismos.
Fuentes del BID y del BM señalaron que, de momento, no hay cambios en los calendarios de desembolsos para la nación latinoamericana, aunque tampoco descartaron que eso pueda ocurrir en el futuro.
EXIGENCIAS DE EE.UU.
Según los analistas, EE.UU. ha exigido con firmeza que Argentina se comprometa a realizar reformas a largo plazo —lo que incluye desde el ajuste fiscal a la promoción del comercio— para asegurarse de que la ayuda financiera no se malgastará.
Se ha incluido como una condición paralela al acuerdo con el FMI que Argentina impulsará las negociaciones de libre comercio de Mercosur con Estados Unidos, con la idea de que el comercio promoverá una economía “sostenible”, lo que Brasil consideró ayer “prematuro”.
O’Neill, conocido por su desconfianza hacia Argentina, insistió, además, en que es “crucial” que el país ponga en marcha “de forma vigorosa” el proyecto de “déficit cero”, algo con lo que se ha mostrado de acuerdo el gobierno del presidente Fernando de la Rúa.
En principio, Estados Unidos se había mostrado en contra de conceder fondos adicionales a Argentina, después de que ese país recibiese en diciembre un compromiso de asistencia internacional por casi 40,000 millones de dólares.
En parte, el apoyo de Washington al nuevo préstamo del FMI, que coloca el total del crédito del país en 22,000 millones de dólares (previamente el Fondo ya había concedido 14,000 millones de dólares), supone el cambio de postura de un gobierno republicano que ha criticado durante meses los rescates de las economías en crisis.