- El alto grado de analfabetismo en las mujeres productoras se ubica en un 70 por ciento
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
A pesar de las grandes limitantes que tiene la mujer campesina para poder desarrollarse, ésta ocupa un lugar primordial en la producción agrícola y brinda mayor confianza para el pago de los créditos a la producción.
Un 40 por ciento de la riqueza nacional que tiene el país es aportada por la mujer y de éstas un 39 por ciento es aportado por las mujeres del campo.
El analfabetismo y la falta de derecho a la tierra en la que trabaja son las mayores limitantes de las mujeres campesinas de Nicaragua.
Según datos de un diagnóstico realizado por la Federación de Mujeres Productoras del Campo de Nicaragua (Femuprocan), el alto grado de analfabetismo en las mujeres productoras se ubica en un 70 por ciento. Pues la educación es lo que más se le ha negado a la mujer campesina. La que normalmente se dedica a trabajar en el hogar, la tierra, pero no a estudiar. Ésta es una limitante para la mujer rural, porque el analfabetismo no le permite tomar decisiones trascendentales en su quehacer productivo.
En este sentido con el fin de visualizar ante la sociedad el “importante” papel que desarrolla la mujer rural el 15 de octubre Femuprocan, el Cesade, el Centro de Investigación para la Promoción del Desarrollo Rural y Social (Cipres) y la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), realizaron un foro debate en donde se discutieron temas referentes a cómo mejorar la situación de estas productoras.
DESARROLLAN PROYECTO REGIONAL
Femuprocan es parte del Comité de Enlace Centroamericano que está desarrollando en la región en la promoción y ayuda a las mujeres campesinas, que producen la tierra. El proyecto es financiado por la Embajada Real de los Países Bajos a través de la Fundación Áreas.
María Teresa Fernández, coordinadora ejecutiva del Comité de Enlace de Femuprocan en Nicaragua, explicó que el programa se encuentra en su tercera fase y están tratando de hacer incidencia en las políticas económicas de cada uno de los gobiernos, centroamericanos con el fin de que estas políticas beneficien a este sector.
“Estamos interesados como proyecto que los gobiernos reconozcan el valor del aporte a la economía que hace la mujer campesina”, agregó.
La Femuprocan realizó recientemente un diagnóstico con una muestra de 2,500 de un total de 4,380 mujeres campesinas con el fin de saber cuánto acceso a la tierra tienen las mujeres y a la propiedad de la misma.
La investigación reflejó que si bien es cierto que la mujer campesina utiliza la tierra como un recurso para producir, también es una realidad que no tienen acceso a ser propietarias de las mismas. Esto las limita a los financiamientos para ellas, pues al no tener legalmente una propiedad no son sujetas de crédito.
“La mujer tiene acceso a la tierra porque ésta es del marido o del padre, pero ella no tiene nada, ella trabaja la tierra, pero no tiene decisión en qué se va a producir, ni cómo se va a sembrar, ni mucho menos de cómo comercializar la producción, pues al final quien decide es el hombre”, dijo Fernández.