Marlon José Navarrete Espinosa
“Un gobernante sabio instruye a su pueblo;
el gobierno del prudente es ordenado”.
“Según el gobernante, así son sus ministros”.
Eclesiástico 10,1-2.
Ojalá que el gobierno electo se parezca al descrito en la cita bíblica.
Lamentablemente y para desgracia del país no ha sido así en el pasado.
Hemos notado siempre la presencia de un gobierno y con toda claridad, aticuñado de funcionarios arrogantes, altaneros y orgullosos. Vemos funcionarios insensibles con los pobres y con sus mediocres medidas empeoran la vida de todos los ciudadanos.
Ahora que resultó electo don Enrique esperamos no sea un gobierno déspota, insensato, derrochador de los recursos del Estado y que los funcionarios que nombre para cargos públicos no sea por amiguismo sino por capacidad y vocación de servicio al pueblo.
Esperamos que los funcionarios no sean incapaces, ineptos, burócratas o charlatanes o aún personas de la alta élite social que no conocen ni comprenden las dificultades económicas del pueblo.
Esperamos no sea un gobierno excluyente, que no margine ni rechace a los sectores y actores políticos, sociales, económicos y religiosos del país.
Que sobre todo defienda con firmeza y decisión a Nicaragua de las amenazas a su soberanía e integridad territorial. Castigue a los corruptos y combata a la delincuencia sin vacilación.
Esperamos ver control en la inflación, en el déficit presupuestario, el déficit comercial, política crediticia clara, orden en las finanzas, respeto a la libertad de expresión, de prensa y derechos humanos.
“En manos de Dios está el gobierno de todos los hombres”. Eclesiástico 10,5.