- Pentágono trata de reasegurar que operación sigue “según lo previsto” ante críticas de estancamiento
- Lanzan alerta por sospechas de atentado terrorista a la Santa Sede
Agencias
WASHINGTON/ISLAMABAD.- En un intento de insuflar optimismo acerca de la marcha de la guerra, el Pentágono anunció ayer un nuevo escalón en su estrategia, con el envío de más tropas a Afganistán, la intensificación de los bombardeos y el aumento de la ayuda a los rebeldes.
El Pentágono, que estaba comenzando a recibir críticas de la prensa y congresistas por la marcha de la campaña sobre Afganistán, insistió ayer en que las operaciones se desarrollan según lo previsto, y se esforzó en mostrar optimismo, incluso ante la llegada del invierno.
“La guerra marcha según lo planeado”, aseguró ayer el jefe de la Junta de Estado Mayor, general Richard Myers, quien insistió en que el conflicto se desarrolla según el guión marcado, que incluye una intensificación de las operaciones en las próximas semanas.
Los Talibán “aún tienen una fuerza sustancial, lo que era de esperar, pero nosotros tenemos la iniciativa”, aseguró el general Myers, quien recalcó que la operación se desarrolla de forma metódica:
“Primero destruimos sus defensas aéreas, luego las redes de suministro y transporte, y después la mayor parte de sus comunicaciones”.
También confirmó que EE.UU. va a enviar más fuerzas terrestres para aumentar la coordinación con la Alianza del Norte y mejorar la efectividad de los ataques aéreos a través de la localización y seguimiento de objetivos.
El objetivo es multiplicar por dos o por tres el número de tropas de élite destacadas en suelo afgano, señaló a ABC el general Tommy Franks, jefe del Mando Central de las Fuerzas Armadas, responsable de las operaciones.
En cambio, el Pentágono sigue sin preparar un envío a gran escala de fuerzas de tierra, aunque Myers recalcó que “no se descarta nada”.
En este sentido, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aseguró ayer desde su gira por Asia Central que “los Talibán no tienen ya un gobierno operativo”, y que “mienten” al hablar de víctimas civiles o admisión de daños.
Los ataques de ayer fueron los más duros sobre el frente que separa a la Alianza del Norte de los Talibán en el norte de Kabul.
RECONQUISTA TALIBÁN
En el frente, los Talibán afirmaron ayer haber recuperado el poco territorio que perdieron el sábado en el norte de Afganistán, al sudoeste de Mazar-i-Sharif, mientras la aviación norteamericana bombardeó fuertemente frentes cerca de la frontera con Tayikistán.
Las fuerzas opositoras al Talibán en Afganistán dijeron que lanzaron una gran ofensiva el domingo en un distrito estratégico al sur del bastión de Mazar-e-Sharif, en poder del régimen, luego de que aviones de combate estadounidenses lanzaron un ataque contra el área, previamente, en el curso del día.
AUTORIDAD RELIGIOSA DESAPRUEBA A BIN LADEN
La institución de Al Azhar, la más alta autoridad del Islam sunita (mayoritario en el mundo), rechazó este domingo la idea de “una guerra religiosa”, después de las declaraciones del fundamentalista islámico Ossama Bin Laden, al que Estados Unidos considera el principal sospechoso de los atentados del 11 de septiembre.
El centro de estudios islámicos Al Azhar manifestó su oposición a las “alegaciones que presentaban un enfrentamiento entre civilizaciones, guerra santa o choque de culturas”, indicó un comunicado del centro, difundido por la agencia de prensa egipcia MENA.
En su nota, Al Azhar estima que “la guerra contra el terrorismo no justifica una agresión contra el pueblo pobre y desarmado de Afganistán”.
VATICANO OBJETIVO
El Ministerio italiano del Interior ha lanzado la alerta por la posibilidad de un atentado terrorista islámico contra el Vaticano, por lo que se han reforzado las medidas de seguridad en la Santa Sede. El subsecretario de Interior, Alfredo Mantovano, dijo que “el riesgo de un ataque contra el Vaticano no es sólo una deducción abstracta”. Mantovano sustenta esta posibilidad en lo que denominó un “milenarismo revolucionario”, muy difundido en los países musulmanes según él, y que sostiene la tesis de un complot contra el Islam liderado por Estados Unidos, Israel y el Vaticano