Erwin Castillo Ortega
Grande fue mi asombro y mucho mayor mi malestar, el día en que me dirigí a un restaurante de comidas rápidas en las inmediaciones de la Rotonda El Güegüense, y después de hacer mi pedido solicité al despachador que me proporcionara mayonesa y salsa de tomate, el mismo de inmediato puso en mi bandeja, una bolsita de cada uno de los aderezos solicitados.
Al llegar a mi mesa y percatarme del ínfimo contenido de aquellas “bolsitas”, regresé a caja y solicité se me proporcionara otra bolsita de mayonesa, a lo que el dependiente respondió que no podía, ya que las instrucciones de Gerencia eran que sólo se debía entregar una bolsita de mayonesa por pedido, lo cual me llenó de indignación. Ante la negativa ofrecí comprar la bolsita de mayonesa, a lo que también se negó.
Hice, pues, llamar a la supervisora del restaurante, quien felicitó al dependiente por su actitud, se refirió a mí en tono grosero y me dijo que eran estrictas órdenes de Gerencia el no entregar más de una bolsita de mayonesa por pedido.
Creo que esas actitudes son totalmente contrarias al espíritu de servicio que caracteriza a esa cadena de restaurantes, dentro de cuyas políticas está, inclusive, el reponer por completo la orden a la persona que por accidente, la tire al suelo.