Cables combinados
Bajo desesperante espera por retrasos en la apertura de mesas electorales y una tensa calma por los crecientes rumores de fraude y la amenaza del gobierno de instaurar un estado de emergencia si se producen hechos de violencia, inició hoy el proceso de votación en todo el país para elegir un nuevo presidente y renovar el parlamento.
La elección presidencial enfrenta en una disputa cerrada al candidato del opositor Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), Daniel Ortega, y al empresario Enrique Bolaños, del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha).
La votación estaba prevista a las siete de la mañana pero se han reportado mesas electorales en las que todavía siguen cerrados los locales a la espera de fiscales que se ausentaron o por falta de conformación. El Consejo Supremo Electoral (CSE) estima que hay 9.502 juntas receptoras de votos disponibles para unos 2,7 millones de nicaragüenses inscritos en el padrón electoral.
Antes de votar, el candidato presidencial del FSLN, Daniel Ortega, calificó las elecciones como de “gran trascendencia para el futuro del país” y aseguró que “no habrá hechos de violencia”. También expresó que ha visto “una presencia masiva de votantes. Esto significa que el pueblo está venciendo el temor”.
En la ciudad de Managua, los ciudadanos hacían filas en los centros de votación desde horas de la madrugada. En los comicios presidenciales y legislativos de Nicaragua participan unos 12.000 observadores nacionales y 500 internacionales, entre ellos los ex presidentes Jimmy Carter, de Estados Unidos, el costarricense Oscar Arias, Premio Nobel de la Paz 1987, y el colombiano César Gaviria, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).
En un país polarizado entre la izquierda y la derecha, el clima de tensión creció en los últimos días por acusaciones de planes de fraude que se cruzaron los partidos, la amenaza del presidente Arnoldo Alemán de decretar un estado de emergencia si se producen disturbios y la afirmación de Ortega de que el gobierno planea anular los comicios.
Asimismo, desde el jueves, la población vio con temor el despliegue en las calles de tropas especiales del Ejercito de Nicaragua, con uniformes de combate, pasamontañas, chalecos antibalas y fusiles kalashnikov.
Un total de 6.500 efectivos del Ejército, por disposición de Alemán, apoyarán a unos 9.800 policías en las labores de mantenimiento del orden, garantizar el libre tránsito y la custodia del material electoral.
“Por ahora todo está tranquilo, y esperamos que siga así durante el día y la noche”, declaró el policía José Acevedo, que se encontraba cerca del Colegio del Divino Pastor.
“Ya el cardenal Miguel Obando y Bravo lo dijo el jueves. Sí hay por quien votar y debemos ir a hacerlo en calma”, afirmó esta mañana uno de los locutores de la oficial Radio Nicaragua.
El diario, de oposición al gobierno y al oficialista PLC, señaló también que el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, quien observa los comicios, rechazó “injerencias de funcionarios norteamericanos”, que han cuestionado una eventual elección de Ortega.
Ortega presidió el gobierno de la revolución sandinista, de 1979 a 1990, época en que se enfrentó a Estados Unidos, que financió a las guerrillas de la contrarevolución.
El líder sandinista fue derrotado en las elecciones de 1990, por una coalición encabezada por Violeta Barrios de Chamorro.
De acuerdo con la previsto por el CSE, las urnas de votación deberán cerrara las 18H00 locales (00H00 GMT), pero no será sino hasta la madrugada que se empiecen a tener resultados oficiales.