Estimada Psicóloga:
Hace un par de años me fui de Nicaragua por motivos de la guerra, resulta que antes de salir conocí a una chavala que me gustaba, pero en ese entonces podría decir que era un adolescente y no le pude decir nada por miedo o temor a que mis amigos me dijeran algo, estuve once años fuera del país.
Durante ese tiempo vine cuatro veces a Nicaragua y la última vez me quedé, tengo más de año y medio de estar aquí, siempre que venía pensaba en esta chavala.
Resulta que a los seis meses la visité, fue alegre volvernos a ver, nos abrazamos, nos reímos, etc., le di mi teléfono y me dijo que iba a llamar y así fue.
Le dije que me gustaba desde mi niñez, que algo sentía por ella y yo también sabía que a ella le pasaba lo mismo. Sin embargo, ella tenía una relación con otra persona, lo que no fue impedimento para que anduviéramos “juntos” en todo el sentido de la palabra por aproximadamente seis meses.
Lo que pasó entre nosotros fue algo de novela, todo a escondidas, todo prohibido, no puedo decir que me enamoré pero sí sé que la quise y sentí algo especial por ella.
Ella y yo sabíamos que tarde o temprano se iba a terminar todo. Pero ahora se me hace difícil olvidarla.
Ella no me llama, ni tampoco me visita, estudia en Managua y todos los fines de semana tiene que viajar, porque vive fuera de la capital, mi pregunta sería ¿qué hago, sigo soñando, la sigo esperando ya que se retiró sin decirme nada?
Respuesta:
Las relaciones humanas están relacionadas de una u otra manera con el fenómeno de la confianza, y ésta se construye, nutre y alimenta desde el inicio de éstas.
De la misma manera todas las relaciones son circunstancias con las cuales podemos hacer transacciones para construir una pareja. Estos dos elementos: confianza y la capacidad de construir una pareja son determinantes a la hora de negociar las condiciones, lugares y momentos con los que ésta se fortalecerá. Pero como ésta se construye en equipo se necesita de dos personas y de la madurez, disposición y preparación para consolidarla.
Porque tu carta me da la sensación de que ustedes no planificaron, ni negociaron las circunstancias con las que estaban contando. Es difícil poder hacerlo cuando hay terceras personas de por medio, cuando no estoy midiendo los riesgos y las consecuencias, y cuando una relación comienza débil hay muchas más posibilidades para que débil se muera.
Vos te tiraste al agua sin salvavidas, esperando que ella te diera algo que nunca te ofreció. Y en la actitud de ella pareciera haber estado clara a lo que se estaba metiendo.
La mayor parte de las personas que se lanzan a vivir experiencias como las tuyas, siempre esperan más de lo que las otras personas les pueden dar. Porque es muy difícil vivir una relación sin involucrarse emocionalmente.
No valen la pena los riesgos cuando el mayor perdedor es uno mismo. De lo único que te podés hacer responsable es de lo que vos le pusiste a esa relación, construir expectativas alrededor de algo que no está a tu alcance y no es tuyo, te desgasta y te deja sin energías.
Estas mismas energías podés invertirlas en tu propio proyecto de vida, en construir planes, metas y empeñarte en cumplirlas porque de lo único que siempre podés estar seguro es que eso sí será tuyo.
Tus pensamientos son tuyos, vos decidís cuánto espacio de ellos les das a alguien o a algo. Este tiempo que le estás pidiendo a ella, dátelo a vos mismo y te darás cuenta de cuánto provecho le vas a sacar a eso.