- Yanquis arrebatan otra vez
Edgard Tijerino M. [email protected]
Ésta es, incrédulos del mundo, la fotocopia de un final de alarido que le permite a los Yanquis colocarse a una victoria para asegurar su cuarto banderín de Serie Mundial en forma consecutiva… Algo no visto desde aquellos Yanquis del 49 al 53, que conquistaron cinco.
Ahí estaba los hombres de Joe Torre con la soga al cuello, igual que el miércoles… Otra vez con dos outs y un hombre circulando en el noveno, otra vez con Byung Hyun Kim en la colina de los infartos, otra vez con el público pidiendo un milagro, otra vez con desventaja de dos carreras, pero ahora con Scott Brosius al bate.
Nah… No puede volver a ocurrir, pensé frente a mi computadora mientras miraba hacia la pantalla del televisor… Finales tan imprevisibles como los de Casablanca o Psicosis, no se producen constantemente… Pero ocurrió, señores… Volvió a ocurrir… Brosius se voló la cerca del left fielder retorciendo el cuello de Kim y doblando las piernas de los Diamondbacks, y el juego, en el último instante, se empató 2-2.
Luego, el desenlace resplandeciente en el inning 12… Hit de Chuck Knoblauch contra Albie López, el quinto pitcher de Arizona, sacrificio de Brosius y cohete de Alfonso Soriano al right… ¡Los Yanquis ganaron!.. ¡Lo hicieron otra vez!.. ¡Pueden creerlo!.. Ahora ellos están adelante en la Serie Mundial 3-2.
Gracias Mariano Rivera por ese scone de oro en el inning 11 con las bases llenas y un out… Gracias Sterling Hitchcock, que dominaste con autoridad el inning 12… Gracias Brosius por tu gran batazo, y gracias Soriano, por tu atrapada salvadora y tu batazo decisivo.
El juego se inició con un cerrado brazo a brazo entre Mike Mussina y Miguel Batista, cuando súbitamente, en el quinto, Arizona saltó al frente con ventaja de 2-0.
Dos jonrones en el mismo inning… “No, no puede ser”, se gritaba furiosamente Mike Mussina mientras caía de rodillas frente al hecho consumado… Durante los cuatro primeros innings, el derecho de los Yanquis que arañó la posibilidad de un Juego Perfecto contra Boston este año, y que dominó a la fiera batería de Oakland en el primer Play Off, sólo había permitido un hit del receptor suplente de los Cascabeles, Rod Barajas, y se encontraba trenzado en atractivo duelo con el dominicano de casi 31 años, Miguel Batista… ¿Quién iba a sospechar la proximidad de un derrumbe con todos los sismógrafos quietos en Yankee Stadium?
Fue en ese inicio del quinto, que Steve Finley, como primer bateador, conectó un jonrón a las tribunas del sector derecho, y después de sacar out a Reggie Sanders y Mark Grace, Mussina fue estremecido por otro jonrón producido por el bate de Rod Barajas hacia el left fielder.
ASÍ FUE
Repentinamente, los Yanquis estaban perdiendo 2-0, pero quedaban 5 turnos al bate por delante, y pese al sólido trabajo de Batista, se consideró que el espacio abierto para discutir el futuro del partido, era lo suficientemente amplio… Sobre todo, después de recordar el espectacular cierre realizado por la tropa de Joe Torre la noche anterior. Sin embargo, tal posibilidad se fue desvaneciendo al comprobar la inutilidad de los bateadores neoyorquinos frente a Batista.
El dominicano, asombrándose a sí mismo, se había encaramado encima de esa ventaja de 2 carreras, y continuó creciendo sorprendentemente, hasta que comenzó a flaquear, y Brenly se lo llevó trayendo primero a Swindell y después a Kim, rodeado de alguna maldición.
Casi podías imaginar a los Yanquis despertándose esta mañana sólo para comprobar que todos sus esfuerzos por reaccionar, fueron convertidos en polvo de ladrillo, pero Brosius se voló la cerca con Posada en camino empatando el juego en el noveno con dos outs, y Soriano asestó el arponazo soñado por el viejo de Hemingway para el 3 por 2 provocando otro “milagro”.