Roberto Fonseca L. [email protected]
Debió haber sido un “día de perros”, según los registros del Archivo Central del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria (INRA). Ese lunes 12 de febrero de 1990, supuestamente se tramitaron y se elaboraron 797 títulos agrarios a beneficiarios individuales, quienes recibieron grandes extensiones de tierras que violaban la propia Ley de Reforma Agraria, vigente a esa fecha.
Uno de esos títulos agrarios, de acuerdo con una investigación periodística de LA PRENSA, fue otorgado a Santana de Jesús González Plata, en la comarca Pueblo Nuevo, municipio de San Juan del Sur, Rivas, por un total de 850 manzanas de tierras. Hoy esa extensión, cerca de la guardarraya con Costa Rica y de vocación agropecuaria, es objeto de una agria disputa judicial en la que están involucrados connotados personajes sandinistas.
PRIMERAS IRREGULARIDADES
De acuerdo con el título agrario, inscrito en el Tomo I del Libro de Inscripciones de Títulos Agrarios de Rivas, número 34, páginas 35-36, Santana de Jesús González Plata recibió de parte del entonces ministro de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria, Jaime Wheelock Román, un lote de terreno rústico con una extensión de 850 manzanas, ubicado en Pueblo Nuevo, San Juan del Sur.
El título, de acuerdo con las averiguaciones periodísticas de LA PRENSA, fue otorgado a González Plata, en calidad de “agricultor y de esa comarca (Pueblo Nuevo)”. Esto fue el 12 de febrero de 1990.
Sin embargo, la Unidad Investigativa de este diario corroboró que ambas cosas son falsas. En primer lugar, Santana de Jesús González Plata no es originario de esa jurisdicción. En efecto, en el Registro Civil de las Personas del departamento de Rivas, se solicitó copia de la partida de nacimiento del beneficiario del título agrario, y la funcionaria encargada no lo localizó, a pesar de que lo buscó en los nacimientos registrados de 1889 hasta 2001. Ni en la letra “G” ni en la “P”.
Finalmente, tras varios meses de gestión, la Dirección General de Registro Central del Consejo Supremo Electoral, en respuesta a los requerimientos, extendió una constancia con fecha 27 de agosto de 2001, que certifica que Santana de Jesús González Plata tiene dos asientos de inscripción. Uno corresponde a San Francisco Libre, 29 de junio de 1959, y el segundo a Tipitapa, 26 de julio de 1959.
En ambos casos, los progenitores son los mismos: Julio Plata Angulo y Ramona González Flores.
TAMPOCO ES AGRICULTOR
Asimismo, LA PRENSA pudo corroborar por múltiples vías que tampoco es agricultor. Se trata de un ex guerrillero contra Somoza y de un ex oficial del Ejército Popular Sandinista (EPS), cuya fecha de retiro fue imposible precisar, ya que el Ejército no respondió oficialmente a una carta —desde el 29 de mayo de 2001— en la cual se le solicitaba dicha información.
Sin embargo, hasta hace pocas semanas, haciendo uso de su memoria, el coronel Ramón Arnesto Soza, Jefe de la Dirección de Relaciones Públicas y Exteriores del Ejército Nacional, confirmó que González Plata había pertenecido al EPS y luego fue retirado.
“Lo conocí en la insurrección del 79, en el Norte. Tras el triunfo permaneció en el Ejército, estuvo en el actual Sexto Comando Militar (Matagalpa y Jinotega), y luego fue apermisado, no supe las causas. Salió a fines de los ochenta de las Fuerzas Armadas”, comentó vía telefónica.
El vocero del Ejército confirmó que él fungía como Jefe de la IV Región Militar, que comprendía la zona fronteriza con Costa Rica, donde está ubicada la propiedad en disputa, y ahí siempre estuvo bajo el control militar, a cargo de un destacamento del EPS. Incluso, era territorio minado.
“Ahí sólo había militares, los civiles había huido a Costa Rica o bien, estaban dentro del territorio nacional”, dijo.
DIFERENCIAS EN ASIGNACION
En tanto, el propio Jaime Wheelock, en su libro “La verdad sobre la piñata”, en la parte referida a legalizaciones institucionales, señala que se otorgaron tierras a Santana de Jesús González Plata, como miembro del EPS, en el sector de Nuevo Mundo, municipio de San Juan del Sur.
Sin embargo, hay una discrepancia numérica muy importante, ya que señala que se le otorgaron 450 manzanas. En cambio, en el Archivo Central del INRA aparece con un título agrario por 850 manzanas, en el mismo sector geográfico. Fue imposible constatar si se trata de dos propiedades.
REGALO DE FIN DE AÑO
En la Ley de Reforma Agraria, en su primera versión, resultaba imposible vender las tierras proporcionadas por el INRA, sin embargo, esta prohibición que duró más de diez años, fue abolida a través de la Ley 88, aprobada de urgencia por la entonces Asamblea Nacional, el 30 de marzo de 1990. Fue ratificada luego por el presidente Daniel Ortega, el 2 de abril del mismo año.
“En consecuencia, podrán vender, ceder, traspasar, heredar y efectuar cualquier otro tipo de enajenación”, señaló el Arto. 2 de la Ley 88.
En consecuencia, Santana de Jesús González Plata vendió las 850 manzanas otorgadas por el INRA, en una transacción de compra-venta registrada por el abogado y notario Mariano Barahona, a las dos de la tarde del 29 de diciembre de 1990, igual que un parto, nueve meses después de obtenerlas.
Sus compradores fueron: René Vivas, en ese entonces Jefe de la Policía; Carlos Cuadra Calchair, ex Delegado de Café en la zona Norte, y Ramón Centeno, abogado. Según la escritura pública, el vendedor aceptó 5,000 córdobas oro. No obstante, ellos aseguran que pagaron más, en efectivo y en especie.
“Si no me equivoco, le pagamos alrededor de 25,000 dólares, en diferentes formas de pago. Una parte en efectivo, otra en bienes”, señaló Cuadra Calchair, quien identificó a Santana de Jesús González Plata como “un viejo combatiente que llegó de chavalito a la guerrilla”.
Les ofreció la propiedad, confirmaron que el título estaba correctamente inscrito, “como Dios manda”, dijo, y fue a verla. “Era una propiedad interesante”, dijo, así que se asoció con René Vivas. Ramón Centeno, por su parte, aportó a la sociedad sus servicios abogadiles.
“No había infraestructura, había sido bien deteriorada en el proceso de la guerra”, dijo de la visita. Se veían aún las huellas del destacamento militar que ahí operó, así como la zona donde estaba minada. Sin embargo, se le veía potencial, así que decidieron comprarla. Lo hicieron como Empresa Agropecuaria Pueblo Nuevo (Empunuevo, S.A.), creada horas antes, el mismo día.
Cuadra Calchair dijo que posteriormente entró Juan José Ubeda a la sociedad anónima, luego de que él vendió su parte, a cambio de una propiedad en El Crucero, donde reside.
CRECE PROPIEDAD
En mayo de 1997, paradójicamente, Ubeda y Rivas contrataron los servicios de un topógrafo autorizado, Carlos Galo Sequeira, para la medición de la finca, y su superficie resultó ser de 991.7 manzanas, “que dadas las irregularidades existentes en la frontera sur del país, deberá ser finalmente ratificada cuando se densifiquen los mojones que delimiten con claridad y precisión el trazado fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica”.
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