- Javier Mairena es toda una leyenda en el motocross pinolero
Hijalmar Padilla [email protected]
Le dicen el “Rapidito” y no propiamente por su conducta visiblemente hiperactiva.
Javier Mairena Amador en realidad adquirió este apelativo a finales de la década de los años 70 por su eficacia como mensajero del entonces Consorcio Automotriz “Julio Martínez”.
“Es que no me ‘pajareaba’ mientras me tocaba cumplir con mi trabajo. Siempre rendía más que los otros nueve mensajeros que laborábamos para la empresa”, recuerda el popular “Rapidito” Mairena.
“Creo que por mi gran rendimiento, la velocidad para desempeñarme en mis tareas, la administración decidió despedir a los otros nueve mensajeros porque yo hacía solito lo que todos debíamos hacer juntos”, agrega con notable jactancia.
Naturalmente este es Javier “Rapidito” Mairena, pionero y paradigma del motocross pinolero.
A sus 43 años de edad no ha perdido casi nada de la magia que le permitió convertirse prácticamente en un ídolo del motociclismo en Nicaragua.
Su valentía para superar cada curva y su intrepidez para asumir reto a reto contra el casi invulnerable piloto de esa época, Roberto Pasos, obligó a que los fanáticos del motocross lo contemplaran con cierto fetichismo.
El “Rapidito” Mairena, junto a Pasos, absorbieron la curiosidad pública en todo el segmento de la década de los años 80 y buen tramo de los 90.
Hoy, cuando el mundo marcha a bordo de un nuevo milenio, los amantes del motocross siguen percibiendo a Mairena con escasa diferencia con relación a los días cuando empezó con su vieja Honda XL-175 de los años 70.
PROTOTIPO DE SUPERACIÓN
De aquel lánguido joven, con pantalones jeans, zapatos tenis y camisetas sport, que arrancó como barredor de bodegas en la “Julio Martínez”, en la actualidad se levanta el próspero dueño de una surtido establecimiento de repuestos para motocicletas ubicado frente donde fue Enimosa, en los alrededores de Montoya, en Managua.
“La clave está en la responsabilidad y disciplina. En la vida todo es trabajo y sacrificio para salir adelante”, asegura sobre su triunfo empresarial, como propietario de la “Tienda Rapidito”.
En el fondo así como Mairena acumula 21 temporadas de desfilar entre la abnegación y el éxito en el mundo motosiclístico, con parecida equivalencia ha transitado entre el arrojo y progreso para gozar de un futuro mejor.
“Si supieran cómo empecé en el motocross con motos inadecuadas y botas vaqueras, corriendo sobre pistas que con nuestras propias manos construíamos poniendo incluso dinero de nuestro bolsillo”, sostiene.
“Si se dieran cuenta cómo comencé con mi negocio, era una rudimentaria tiendita que más bien parecía una venta de refrescos”, añade sin poder esconder su satisfacción.
A FONDO CON JAVIER MAIRENA
¿Cómo nace la afición por el motocross?
“Se me pegó cuando miraba correr a los Mántica y a Otto Elmer. Desde temprano fui un gran aficionado y curiosamente bromeando con Roberto Pasos comenzamos en el motocross”.
¿Qué ha significado este deporte?
“Para mí sigue siendo mi alma, mi pasión. No me gustaría dejarlo morir”.
¿Con Pasos, pioneros del motocross?
“Así es, gastando mucho dinero y con el apoyo de amigos y esposas, rescatamos en una época dura, en los 80, un deporte que había estado olvidado en el 78 y 79”.
¿Y el producto?
“Mucha presencia del público, llegaban a la pista de los escombros hasta 10,000 personas. Es que con Pasos, nos dábamos duro”.
¿Cómo escalonaste en “Julio Martínez”?
“Debido a mi comportamiento, por vivir atento en mi trabajo. Me inicié como barredor, después estuve de mensajero 8 años. Luego me interesé por las ventas y para lograrlo me prepararé leyendo muchos catálogos. Hoy soy un ‘experto en Honda’ ”.
¿Te llaman “Rapidito”, también por tu hiperactividad?
“Considero que más por cariño, por amistad y por respeto”.
¿Famoso gracias al motocross?
“En cierta medida por mis históricos duelos con Roberto Pasos. En Managua la mayor parte de la gente me conoce”.
¿Qué más te ha dejado el motociclismo?
“Sólo eso, fama. De ahí todo me ha costado. Yo no le he sacado nada al motocross. Increíblemente, en 21 años de correr sólo dos patrocinadores me han ayudado, Casa Pellas entre 1989 y 1990, y ahora Banpro”.
¿Un ejemplo para las nuevas generaciones?
“Me lo imagino. Uno lo siente así, pero tal vez la gente no lo mira así”.
¿Cómo te ha tratado la vida?
“Todo ha sido puro trabajo. Siempre he comenzado de la nada. Mi tienda me ha costado sudor y sangre. He luchado sin la ayuda de nadie como cuando corría con mis tres hijos y los gastos eran de cuatro. ¡Me llevaba Judas!”.
¿Y con la familia?
“Con ocho buenos hijos de quienes espero un día sean grandes profesionales. Con mi esposa, Marisol Castro, hemos batallado duro”.
¿Y estudiaste alguna vez?
“Solamente me bachilleré. Quise estudiar Computación, pero no clasifiqué en la carrera. Eso me decepcionó, aunque a lo mejor mi destino estaba en las motos. Sin embargo mi consejo es primero el estudio y después el motocross”.
¿Por qué todos tus hijos con el mismo nombre, Javier?
“Todavía no lo sé. Creo que ha sido el error más grande en mi vida, pues me ha creado problemas a la hora de llamar a uno en especial”.
De todos modos para nosotros el original Javier “Rapidito” Mairena continuará siendo el inconfundible.