Abdul Haq.

Plan de división del Talibán socavado

Stefan SmithAFP JABAL SERAJ, AFGANISTÁN.- Un plan secreto para dividir a los Talibán y facilitar la captura del fundamentalista islámico Ossama Bin Laden fue socavado por el arresto y ejecución en Afganistán de Abdul Haq, declararon agentes de los servicios de inteligencia. Haq era una figura respetada, miembro de la etnia pastún, mayoritaria en Afganistán, […]

Stefan SmithAFP

JABAL SERAJ, AFGANISTÁN.- Un plan secreto para dividir a los Talibán y facilitar la captura del fundamentalista islámico Ossama Bin Laden fue socavado por el arresto y ejecución en Afganistán de Abdul Haq, declararon agentes de los servicios de inteligencia.

Haq era una figura respetada, miembro de la etnia pastún, mayoritaria en Afganistán, que se forjó un nombre en la lucha contra los soviéticos. El líder era amigo íntimo del ex rey afgano Mohammed Zahir Sha —exiliado en Roma desde 1973— y de personalidades pastunes, dejadas en segundo plano por el extremismo Talibán.

Haq supo guardar distancias con la Alianza del Norte, coalición heteróclita de tribus minoritarias que se oponen a los Talibán, pero que no sería aceptada en territorio pashtún o en otras regiones clave de Afganistán.

Con una amplia red de contactos y relaciones en el Golfo Pérsico, Europa y Afganistán, lo cual lo diferencia del ex rey afgano exiliado en Roma, Haq parecía la figura aglutinadora ideal entre los pashtunes, capaz de dar una legitimidad crucial al relevo de los Talibán en la escena política.

El comandante Haq había entrado al este de Afganistán el 21 de octubre con 100 hombres para negociar con los jefes de las tribus y los llamados “talibanes moderados”, según fuentes de inteligencia paquistaníes.

Este proyecto también contaba con el apoyo de los servicios secretos de Pakistán y Estados Unidos, según la misma fuente, que no descartó que alguien vendiera a los Talibán informaciones sobre la posición exacta de Haq.

INTERVENCIÓN MASIVA, LA OTRA ALTERNATIVA

Los analistas políticos consideran que la muerte de Haq es muy negativa para las operaciones militares que Estados Unidos desarrolla en Afganistán.

“En esta guerra, estamos pasando de la frustración a la desesperación. Los Talibán no se han dividido, sus frentes no se han movido, pero los civiles mueren. Las cosas no están sucediendo como preveíamos”, señaló este sábado un experto occidental en Afganistán.

Al ejecutar a Haq, el régimen Talibán envía un doble mensaje: por un lado a aquellos de sus miembros que estaban pensando en desertar, ya que es innegable que algunas fisuras aparecieron después de tres semanas de bombardeos, y, por otro, a aquellos agentes externos que querían protagonizar otras operaciones clandestinas de este tipo, subestimando la potencia de los Talibán.

Según analistas políticos, otra operación secreta destinada también a acabar con el régimen Talibán se está llevando a cabo en la ciudad de Kandahar, feudo de este gobierno, y en sus alrededores. Estaría supuestamente dirigida por el ex viceministro de Relaciones Exteriores, Hamid Karzai, un influyente pashtún que mantiene estrechas relaciones con el ex rey Zahir Sha.

Karzai también entró clandestinamente la semana pasada en la zona controlada por los Talibán, añadieron las mismas fuentes.

Si esta operación u otras con el mismo fin que también están en curso no dan frutos, los analistas temen que a Washington sólo le quede la opción de realizar un gran despliegue de tropas terrestres en Afganistán.  

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