- Servicios de inteligencia Talibán urdieron y ejecutaron plan para capturar y matar a líder opositor que pretendía comprar a jefes de campo
- Arrecian los bombardeos a tres
semanas de su inicio
EFE
ISLAMABAD.- Las fuerzas de EE.UU. atacaron el sábado Afganistán con más intensidad que nunca, tras la ejecución ayer del líder afgano opositor Abdul Haq, que entró clandestinamente en el país con la ayuda de los servicios secretos norteamericanos, pero cayó en una trampa urdida por el régimen Talibán.
Cuando están a punto de cumplirse tres semanas desde el inicio de los bombardeos, varias fuentes oficiales del Pentágono reconocieron, anónimamente, que la campaña no va todo lo rápido que debía y que aún “no se ha enganchado” a los talibanes, y el presidente George Bush tuvo que pedir de nuevo “paciencia” a sus conciudadanos.
A pesar de los llamados y las quejas internacionales por los nuevos casos de “daños colaterales”, los bombardeos se recrudecieron el sábado en Kabul y otras ciudades, así como en las posiciones Talibán en los frentes, en lo que parece una respuesta a la muerte de Haq.
Símbolo de la resistencia antisoviética y asesor del antiguo rey afgano, Mohamed Zahir Shah, el líder opositor fue víctima de un meticuloso plan urdido por el gobierno de Kabul, que le hizo creer que podía comprar a un jefe Talibán de distrito para que le apoyase y garantizara su seguridad, según la prensa pakistaní.
“Existen un montón de indicios de que Haq cayó en una trampa urdida por los servicios de inteligencia Talibán”, según fuentes militares pakistaníes.
La ejecución de Haq, a la que se suman las de cinco miembros de la oposición, se ha convertido en el enésimo intento fallido del servicio de inteligencia pakistaní, con la ayuda de EE.UU., para fomentar las deserciones en el bando integrista afgano que, por el contrario, parece crecer cada día más.
Mientras tanto, las Naciones Unidas reabrieron hoy el frente diplomático al enviar a su representante especial para Afganistán, Lajdar Brahimi, a la región, con el fin de escuchar a todas las partes implicadas y elaborar un proyecto de gobierno tras la caída de los Talibán.
Brahimi, que visitará Pakistán e Irán, ha insistido en que “Afganistán pertenece a los afganos, un pueblo orgulloso al que no le gusta ser dirigido por los extranjeros”, y en donde la única solución posible es la que reúna el consenso de la mayor parte de las etnias afganas y sus vecinos.
CRUZ ROJA PEDIRÁ EXPLICACIONES
Además, los llamados “daños colaterales” han comenzado a provocar las quejas de varios organismos internacionales, como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC), cuyas instalaciones en Kabul han sido bombardeadas en dos ocasiones en los últimos diez días.
Un portavoz de la organización manifestó ayer a EFE que pedirá explicaciones a Wa- shington por lo que considera “una grave violación del derecho humanitario”, además, pedirá seguridad de que este tipo de “errores” no vuelvan a repetirse.
El presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, uno de los principales aliados de EE.UU. en esta guerra, pidió ayer a Washington “un gran cuidado” en su ofensiva contra Afganistán a fin de evitar la muerte de un mayor número de civiles, y advirtió de que no sólo su país está preocupado por el número de muertes de inocentes.
Musharraf también aconsejó a los estadounidenses que suspendan los ataques durante el Ramadán, para no dar excusas a quienes se oponen a la acción bélica en Afganistán.
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