Alejandro Serrano Caldera, filósofo y político.

Las dos Nicaragua

Benjamín Blanco [email protected] En su libro “Hacia una visión de nación”, el intelectual Alejandro Serrano Caldera ha caracterizado a Nicaragua como un país fragmentado, tan fragmentado que él considera que en este momento existen dos países: la Nicaragua sandinista y la no sandinista. “Y cuando hay dos países es como que no hubiese ninguno”, reflexiona […]

Benjamín Blanco [email protected]

En su libro “Hacia una visión de nación”, el intelectual Alejandro Serrano Caldera ha caracterizado a Nicaragua como un país fragmentado, tan fragmentado que él considera que en este momento existen dos países: la Nicaragua sandinista y la no sandinista. “Y cuando hay dos países es como que no hubiese ninguno”, reflexiona Serrano.

Según él, la forma de desaparecer a estas dos Nicaragua, no es mediante pactos políticos de carácter coyuntural e inmediato que tengan que ver con la distribución del poder en el Estado, sino con acuerdos estratégicos que tengan que ver con consensos básicos alrededor de lo que podrían ser los grandes problemas nacionales y los grandes ejes principales para intentar un proyecto conjunto.

Un problema básico es la separación entre las instituciones, la Constitución y las leyes, de la realidad económica y social de Nicaragua. “Hay una primera fractura en eso, es decir, un sistema jurídico que diseña un país que no corresponde al país que Nicaragua es”, opina el filósofo político.

El intelectual también considera que hay una segunda fractura que cada día es más profunda: los representantes representan cada vez menos a los representados. “Generalmente, los funcionarios y diputados en términos generales, actúan más en función de su partido político que en función de sus electores”, señaló.

Y una tercera fractura, Serrano la analiza entre la legalidad y la legitimidad. “En Nicaragua muchas veces se ha violado la ley, pero más veces se ha manipulado la ley, es decir, se ha desarrollado toda una técnica que consiste no tanto en violentar la ley, cuanto en usar la ley en beneficio de los intereses del poder político o institucional”, lamentó.

PARTIDOS DEBEN REFLEXIONAR

Si en el año 2002 en el país no se formulan políticas estratégicas sobre los grandes problemas y grandes ejes temáticos, Nicaragua difícilmente va a salir adelante y seguirá deteriorándose, opina Serrano Caldera, “el partido político que gane las elecciones debe asumir esta idea como una tarea prioritaria e ineludible”, agregó.

El autor de diversos libros sobre política nicaragüense, lamenta que “desgraciadamente hemos visto que hay una politización tremenda de las instituciones, como consecuencia del pacto. Al repartirse las proporciones entre los dos partidos principales, inevitablemente se transfirió el conflicto y la confrontación de la arena política a las instituciones del Estado”.

“Si no se procede a un fortalecimiento institucional que debe iniciarse con una despartidarización de las instituciones, vamos a seguir dando tumbos. Es fundamental un acuerdo institucional en Nicaragua que permita depurar las instituciones y definir su ámbito de funcionamiento”, recomendó el intelectual.  

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