Félix Pedro Camacho
Me refiero al artículo de opinión de la Lic. Ángela Saballos, “Parlacen, una necesidad de la región”, publicado el 25 de octubre. Al respecto, quisiera externar mi opinión.
En primer lugar estimo que no es comparable el caso de la Unión Europea con el de Centroamérica. En lo particular creo que hay más diferencias entre un tico y un nica que entre un inglés y un italiano.
En segundo lugar, lo más inquietante del Parlacen es el costo beneficio que representa para el país. ¿Cuánto nos cuesta mantener esa estructura? Por otra parte, ¿cuánto hemos logrado a través de ese órgano? ¿Pudimos hacer algo respecto al convenio suscrito entre Honduras y Colombia? ¿Hemos podido cambiar la actitud prepotente de Costa Rica hacia el resto de sus países hermanos?
Tal vez sea más eficiente mantener una estructura más reducida y más operativa a nivel centroamericano o tal vez empezar a pensar en un contexto más amplio como el Plan Puebla Panamá.