María Antonia López [email protected]
Hasta diciembre de este año se podría conocer mayores detalles sobre los resultados de los análisis de cartera realizados por un equipo del Banco Central de Nicaragua (BCN), sobre las quiebras de cuatro entidades financieras en el país.
Aunque funcionarios del BCN no detallaron los montos que implicará el costo de las quiebras bancarias, economistas independientes han afirmado que podrían aproximarse a los 500 millones de dólares.
El gerente general del BCN, Mario Flores, explicó que la Junta Liquidadora de los bancos son las que al final deberán determinar cuáles son las personas que podrían pasar a juicio, no le corresponde a la entidad monetaria rectora en el país.
Destacó que tampoco al BCN le corresponde determinar si hubo envío errado de información de los bancos quebrados a la Superintendencia, o bien si durante la última revisión de las reservas los créditos no hayan estado tan deteriorados como resultaron al final del cierre.
Por su parte, Carlos Cerda, Gerente Financiero del BCN, quien encabeza el equipo de análisis de créditos de los bancos liquidados, detalló que al menos 30 personas están trabajando en la evaluación de carteras de los bancos cerrados desde agosto del año pasado.
Informó que las evaluaciones practicadas se realizan de común acuerdo entre el Banco Central y los bancos adquirentes de las carteras obtenidas tras el cierre de entidades financieras.
Las evaluaciones han contemplado parámetros de análisis según se establecen en las normativas bancarias, tales como la garantía de los créditos, la capacidad de pago de los clientes, historial de pago, lo cual es constatado mediante investigaciones de campo para verificar la existencia del cliente, de la garantía, la calidad de la garantía, legalidad de las garantías y constatación efectiva de las mismas, además de verificar si existen respaldos legales con pagarés y planes de pago, desembolsos aprobados en monto y fecha también son constatados.
“Ese proceso nos ha llevado a encontrar problemas como inexistencia de clientes, fincas que no aparecen, garantías sobrevaloradas, desembolsos sin cumplimiento de requisitos que han llevado a calificar los créditos a una situación que no se esperaba al inicio del proceso”, resaltó Cerda.